"Lo que está ocurriendo en El Poblado es asustador"
En Medellín, una ciudad que yo he visto hace años, que he visto hace unos meses y que he visto ahora, hay una total insensibilidad con el medio geográfico. Lo que está ocurriendo en El Poblado es asustador. Eso hay que decirlo y hay que frenarlo.
Como hay que decir que Medellín debe recuperar el Centro, porque en el pasado fue un lugar activo y un lugar de encuentro, que se fue perdiendo en el momento en que se produjeron intervenciones insensibles con los lugares tradicionales como lo fueron La Playa y Junín. Allí la destrucción no se hizo porque la ciudadanía lo quiso sino porque se intervino bruscamente sin tener en cuenta la tradición y la historia.
Y lo grave es que eso está pasando en todas las ciudades del país. Lo más delicioso que tienen las ciudades son sus ríos, sus quebradas y su pie de monte, pero aquí el urbanismo no los ha tenido en cuenta porque es un urbanismo atropellador. Un urbanismo especulativo que quiere ganar hasta el mínimo centavo por metro cuadrado. Hoy las ciudades están al servicio no de la gente sino de comerciantes.
Los constructores parecen no tener una ética respecto a la comunidad y por eso es importante que el Estado vuelva a tomar las riendas de la vivienda popular.
Hay que frenar la injusticia de que la empresa privada gane dinero con la plata del pobre, subvencionada por el Estado. El Estado puede hacer propuestas coherentes de diseño, que equilibren ese mercado tan dañino. La vivienda social ha sido un desastre para las ciudades en Colombia.
(Nota tomada del periódico Alma Mater de la Universidad de Antioquia - n.° 541 de marzo de 2006, con autorización del director de esta publicación y del Departamento de Información y Prensa de la U. de A., Alberto González M.).
*(q.e.p.d.)