Lo que le ha de servir a otros, que así sea
Sí. Esa fue la respuesta que dio Luis Alfredo Rincón a los médicos cuando le hablaron de la posibilidad de la donación de órganos.
A su hermano Cristian, de 17 años, tres diferentes especialistas le había dictaminado muerte cerebral.
"Fue en un accidente automovilístico, en una moto", recuerda Luis.
El choque ocurrió el 7 de febrero, a las 11:20 de la noche. En los alrededores del ITM de Robledo.
A las 4:00 de la mañana del día siguiente le declararon la muerte cerebral. Pero se esperó la opinión de otros dos especialistas antes de tomar una decisión al respecto.
"La idea fue mía, porque mi mamá estaba muy mal y mi papá no tenía cabeza para pensar en eso".
Gesto solidario
Antioquia es cuna de trasplantes. Los avances médicos y científicos logrados en este campo son posibles porque gente como Luis Alfredo y sus papás dicen "sí".
En 2007, por ejemplo, se realizaron en los hospitales Pablo Tobón Uribe, San Vicente de Paúl y Clínica Cardiovascular, 360 trasplantes.
Para el año pasado, según la Asociación Nacional de Trasplantados, la cifra total fue de 394, solo en Antioquia.
Fueron 248 de riñón, 90 de hígado, 33 de corazón, 3 combinados de hígado riñón, dos combinados de riñón y páncreas, 14 de pulmón, 3 de intestino y 1 de vías aéreas.
De este total de trasplante 27 fueron practicados en menores de edad.
Y, solo en enero de 2009, se realizaron 46 de estas intervenciones.
Con los órganos de Cristian, supo luego Luis Alfredo, se salvaron las vidas de seis personas más.
"Como fue muerte cerebral y todos los órganos estaban intactos... Lo que le ha de servir a otros, que así sea", afirma Luis Alfredo.
Según Ángela Yepes, de la Asociación Nacional de Trasplantados, en Medellín hay 28 donantes por cada millón de habitantes.
"Somos la ciudad más solidaria en ese aspecto", afirma.
En la familia de Christian hay, sin embargo, un miembro menos. Lo cremaron y hace ocho días sus papás lo viajaron hasta la orilla del mar, para esparcir allí sus cenizas, como alguna vez dijo que quería.
"Después de lo que pasó hablé con mis papás. Ellos estaba tristes por lo sucedido, pero contentos por el gesto", cuenta Luis Alfredo.
"Se fue alguien muy querido para nosotros, pero se salvaron más personas".