Los 5 millones de pesos que tumbaron a Murillo
Detrás de la suspensión estaría la mano de los políticos "del viejo Chocó".
Luis Gilberto Murillo llegó en abril de 1994 a la escuela Pascual de Andagoya, donde estudió. Lo primero que vio no fueron sus recuerdos. No. La escuela amenazaba ruina y se estaba cayendo, el techo estaba a punto de desmoronarse. Sin vacilar, entonces, ordenó que había que arreglarla.
Fue el día 12 de ese mes cuando Murillo, quien por esos días se desempeñaba como director de la Corporación para el Desarrollo del Chocó, Codechocó, comenzó a escribir su calvario político. En esa fecha firmó el contrato para arreglar la escuela en la que invirtió 5 millones de pesos, los cuales se gastó así:
En la construcción de un muro invirtió 450.310 pesos y por las puertas y ventanas, más el tablero y su pintura verde se pagaron 1.630.459 pesos. Por el cielorraso canceló 351.755 pesos, más la pintura de toda la escuela en la que se gastó 1.249.453 pesos. Por concepto de IVA, pagó un millón.
Fue por invertir estos 5 millones que en 1997 el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Quibdó lo condenó a seis meses de cárcel y a la privación de funciones públicas por un año por peculado por destinación oficial diferente.
Surtido esto, en 1998 Murillo se convierte en Gobernador de Chocó, pero el Consejo de Estado aunque estableció que no hay inhabilidad para ocupar el cargo, le anuló la credencial debido a que no impugnó los resultados de las elecciones en el escrutinio del Alto Baudó y tampoco en el escrutinio departamental.
En el 2011, Murillo decide lanzarse por segunda vez a la Gobernación y, por esto, en febrero de ese año, le solicitó su certificado de inhabilidades a la Procuraduría y el ente de control le confirmó que no había ninguna inhabilidad.
Sin embargo, una vez recibió la credencial de gobernador de parte del Consejo Nacional Electoral, una demanda ante el Tribunal Superior Distrito de Quibdó pedía la nulidad de su elección por la obra que había hecho 17 años atrás en la escuela donde estudió.
El caso llegó al Consejo de Estado, quien decidió suspenderlo mientras el Tribunal Superior de Quibdó falla a fondo sobre el caso.
Pero ¿Quiénes están detrás de su destitución? Aunque el gobernador Murillo responde diplomáticamente, sí advierte que sus enemigos políticos hacen parte del "viejo Chocó", entre los que se cuentan un exsenador y un exgobernador.
Indicó que con su suspensión quedan sobre la mesa asuntos pendientes que le preocupan, como la institucionalidad del departamento y teme que el contrato plan del Gran Darién también sufra los estragos de su salida.
Para Murillo es importante que se avance en la depuración de la deuda del departamento y avanzar también en la conformación de una veeduría técnica para la vía Medellín-Quibdó.
Por eso, cuando a Luis Gilberto se le nombra la escuelita lo que hace es taparse su rostro con las dos manos, quedarse en silencio y luego sentenciar: "si yo hubiera sabido que todo esto me iba a pasar, saco de mi bolsillo esa plata y arreglo la escuela. Y todos felices".