Histórico

Los alacranes

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30 de noviembre de 2011

Una tía paterna que vivía en Santa Fe de Antioquia, educadora y artista en la época de la violencia política, desesperada por lo que ocurría en el país comentó con su interlocutor que en Colombia se debía establecer la pena de muerte para esos asesinos de la época.

El contertulio, aterrado por lo que oía, le dijo: "Merceditas por Dios, cómo dice eso si usted no es capaz de matar una mosca". Ella le contestó: "es cierto, no mato una mosca, pero un alacrán sí".

La diferencia es mucha entre uno y otro. Lamentablemente eso es lo que ocurre ahora con la violencia que vivimos. Hay que darles el tratamiento que se merecen algunos alacranes. El alacrán pica al más mínimo contacto, no tolera que se acerquen a él, un solo acercamiento es motivo para que clave su ponzoña en el desprevenido vecino.

Eso es lo que ocurre ahora en nuestro país. El solo acercamiento a un grupo de las Farc es motivo suficiente para matar a cuatro indefensos servidores de la Patria. Cuatro seres humanos que su único pecado fue servirle a Colombia. Que arriesgan sus vidas para cumplir con el deber que se les ha dado. Cuatro humildes colombianos que en los últimos años estuvieron encadenados sin razón alguna.

Fui muy criticado cuando hace unos años propuse el diálogo para buscar la paz.

Participé como miembro del comité temático en las conversaciones con la guerrilla. Estaba convencido de que con esos diálogos conseguiríamos la paz para todos los colombianos. Nos engañaron, nos llevaron hasta el final convencidos de la buena fe de nuestros interlocutores. Meses y años viajando en búsqueda de la paz que nos daría la justicia social que tanto necesita el país. Para conseguir el desarrollo y progreso para Colombia, pero todo fue inútil ante unos oídos sordos y una voluntad cerrada.

No faltan las personas que todavía critican a nuestras Fuerzas Armadas porque cumplen con su deber. Estaban patrullando los suelos colombianos como lo manda la Constitución y, como reacción, mataron a unos indefensos soldados y policías de la Patria. Esas no son acciones de unas moscas. A esos malos colombianos hay que combatirlos. A quienes brindan sus propias vidas en función de un servicio patriótico, todos los colombianos de bien tenemos que agradecerles y protestar por esas acciones delictivas que padecemos.

No hay disculpas admisibles. Ni siquiera las que asume la exsenadora Piedad Córdoba, que, con el conocimiento que tiene de los grupos guerrilleros, afirma que ya los iban a entregar, como para hacer creer que fue un error de nuestros soldados y policías acercarse tanto a sus amigos que ya le habían informado a la exsenadora que los entregarían en pocos días. Cuento como para tontos.

Hay que protestar nuevamente. Hay que salir el 6 de diciembre en apoyo a nuestra Fuerza Pública y repudiar esos viles asesinatos. Colombia y su gente no pueden tolerar más esas atrocidades. Los organismos internacionales tienen que darse cuenta de lo que pasa en Colombia y protestar como ya lo hizo una de esas instituciones que no entendía lo que en Colombia pasaba. Esperamos la protesta del colectivo de abogados que buscó enriquecerse con la falsa masacre de Mapiripán.

¿Será que ahora sí se dan cuenta de quiénes son los enemigos de la Patria? Esperemos algo positivo y patriótico del José Alvear Restrepo.