Los baños que mostró Milán
PARALELO A LA Feria del Mueble de Milán se realizó el Salón Internacional del Baño. Allí se vio lo que viene para este espacio.
Durante generaciones, y para cientos de culturas, el baño ha representado un lugar íntimo, casi sagrado. Nada lejano es lo que hoy se pretende con el diseño de este espacio: que proporcione paz y descanso.
Esta característica hace que se apele a lo natural, a todos los recursos que nos puedan generar tranquilidad. En el Salón Internacional del Baño se vio la magnificación de la pureza del agua a través de las más increíbles griferías y duchas.
Con materiales como el acero en todas sus posibles formas y colores, cromados (muy brillantes) o esmerilados (mates), envejecidos y porcelanas de colores se logran diseños grandes y aplanados que hacen parecer que el agua sale de una fuente en vez de una grifería. El espacio de la ducha es cada vez más abierto e integrado al baño.
Con sorpresa nos encontramos con baños sin cabinas o con solo la mitad del espacio sin cabina, generando una sensación de espacialidad y unión bastante especial y original. Las cabinas son todas en vidrio templado, preferiblemente con altura completa desde el piso hasta el techo.
Simple y natural
La simplicidad en los aparatos sanitarios es fundamental. Sanitarios sin tanque o mejor, con el tanque empotrado en la pared, lavamanos muy grandes y cómodos mimetizados en los muebles para que parezcan o sean vaciados, más que empotrados, y se perciba la continuidad del mueble.
Los materiales para los acabados generales son los que determinan las sensaciones al entrar a este espacio.
Tanto para paredes como para duchas completas y pisos, encontramos el más contundente esfuerzo por volver a lo natural.
La piedra: muy rústica, pulida, brillante, irregular, natural, prefabricada, como se quiera. El ladrillo: rojo, blanco, combinado, muy separado. Maderas: naturales en forma de decks, resistentes a la humedad y colores que intensifican los sentidos.
La cerámica y porcelana siguen ofreciendo hermosas alternativas, tanto para los más clásicos, como para los contemporáneos.
Para envolver este escenario, todos los colores se permiten, pero nada supera la sensación de los colores tierra, blanco, madera y piedra natural.