Los cuentacuentos otra vez narran su festival
Empezó el sexto Festival de cuenteros, Medellín sí cuenta, que busca elegir a los 15 mejores de la ciudad.
El cuento es la historia de por qué Lucifer es el dueño del infierno. Cuenta sobre la trampa y por qué lo desterraron, “pero no le cuento más, porque si no me tiro el cuento”.
Diego Alejandro Montaña no ha concursado nunca en el Festival de cuenteros, pero este año se inscribió en la categoría aficionados y hoy, después de las 7:00 p.m., se montará en el escenario de Vivapalabra y contará su historia, la de Luciano Fernando, el que vivía en el cielo.
Cada aficionado tiene su historia. Diego Alejandro, por ejemplo, estudia Ingeniería Forestal en la Nacional, entró al grupo de cuenteros de la universidad, ya se presentó en El cuentacho, le fue muy bien (eso cree) y quedó feliz contando cuentos. “Pararse frente a un público es difícil, pero cuando te aplauden es emocionante. Lo bacano es que uno se distrae y pasa un poquito el estrés del estudio”.
La historia de Caterin García es distinta. Participó una vez como aficionada, pero la descalificaron porque se excedió en el tiempo. “Empecé a contar hace dos años, con la intención de hacer catarsis con una historia de mi vida”. La presentación del próximo sábado será como novata y aunque no ha llevado un ritmo constante, porque sabe que es más espectadora que cuentera, “las historias son mágicas y es muy bonito ver cómo los narradores logran crear imágenes que son casi palpables por el público”.
El festival de cuenteros, Medellín sí cuenta, que organiza Vivapalabra y que este año llega a su edición seis, empezó ayer y tendrá presentaciones esta y la otra semana, en las cinco categorías: infantil, abuelos, aficionados, novatos y profesionales.
“El festival tiene el propósito de seleccionar a los mejores cuenteros de Medellín para participar en Entrecuentos y flores”, explica Jota Villaza, el director. Este año se inscribieron 135 personas, de los que se elegirán 15, tres por cada categoría.
Los cuenteros tienen libertad para los temas y el vestuario, pero lo importante es contar y encantar al público, que también hace parte del jurado.
“La cuentería refresca el espíritu”, dice Jota, para los cuenteros y para los que se imaginan cómo fue esa vez en que Luciano Fernando se volvió Lucifer.