Los movimientos de una campeona
ALEXANDRA KOSTENIUK es la actual reina mundial de ajedrez femenino y está en Colombia para una visita en la que comparte su conocimiento. Ayer jugó con 26 jóvenes. Narra su experiencia de estar en la cima del deporte y su vida como modelo, escritora y madre.
Su sonrisa hace ver el ruso como un idioma que enamora. Pero, detrás de esos ojos claros, hay una campeona mundial que viene de la fría Rusia. Tras esos ojos está Alexandra Kosteniuk.
Entiende el español, pero está más cómoda con el inglés y la traducción de su esposo, Diego Garcés. La campeona mundial de ajedrez, y actual Gran Maestro, está en Medellín en gira, gracias a la marca JGB-Tarrito Rojo y una serie de simultáneas con jóvenes de la ciudad.
¿Por qué ser ajedrecista?
"Es lo único que he sido, desde los cinco años que mi padre me enseñó y me entrenó. Yo no lo decidí. Cuando los jóvenes deciden qué quieren hacer, yo ya era campeona y para mí fue muy fácil".
¿Pero en algún momento pensó en no ser más ajedrecista, en hacer cosas de joven?
"Siempre hay momentos de duda, en ocasiones que no quieres jugar más, muchas de ellas cuando pierdes. Pero siento que el ajedrez me ha dado todo. Hoy tengo muchas preguntas sobre mi futuro, pero estoy segura de que el ajedrez siempre estará presente en todo".
Usted es modelo y escritora, dos oficios que no son afines a un juego de concentración e inteligencia como el ajedrez, ¿le dio temor de ser juzgada con estereotipos?
"Pienso que tengo la responsabilidad de mostrar al mundo que el ajedrez es un juego bonito, que entrega buenas cosas. Para mí, ser ajedrecista es lo principal, pero con mis otras labores puedo difundir un mensaje".
¿Cuál es el mensaje que quiere entregar?
"Cada persona tiene la obligación de hacer algo positivo por los otros, por su entorno. Yo lo hago con ajedrez, pues es bueno para la gente, para su desarrollo mental, ayuda a los niños a que no estén en la calle. Lo que pueda hacer para ayudar, lo haré".
Otra faceta
En 2008 se convirtió en campeona del mundo 15 meses después de ser madre de Francesca.
¿Qué es más difícil, ser madre, escritora o campeona mundial?
"Definitivamente ser madre. Por suerte hago lo que más me gusta que es jugar ajedrez, puedo viajar mucho. Pero hacer todo junto es muy complicado".
Si Francesca se lo pide, ¿dejaría todo para entrenarla, así como hizo su padre con usted?
"Aún está muy pequeña y no tengo que pensar en eso. Pero este es un deporte complicado, muy exigente y no será fácil sacar una campeona mundial".
¿Qué le deja Colombia?
"Me deja muchos sabores, hermosos lugares y la sensación de que la juventud quiere mucho el ajedrez".