Los paisas sitiados y rendidos
Un asedio o sitio es un bloqueo a una población, con el objetivo de su conquista mediante la fuerza o el desgaste. Tiene lugar cuando un atacado está en una ciudad o fortaleza que no doblega fuerzas y no puede ser tomada fácilmente mediante un asalto frontal.
En términos de cocina eso ocurrió en la capital de la montaña. Con sus fríjoles y chicharrones atrincherados y con paisas de paladares inexpugnables, la entrada de platos de otras regiones había sido casi imposible.
Ni el delicioso mute o el increíble mote de queso lo habían logrado, sólo el ajiaco o el sancocho de gallina, dos caldos cercanos al mismo sancocho antioqueño por demás, habían logrado colarse en las preferencias antioqueñas.
Pero desde el año 2006 los llaneros llegaron a Medellín, para quedarse. Hoy cada salida de Medellín tiene un Llanerito. Si va para Santa Fé lo encuentra, Amagá, Guarne, Santuario, Porce o el reconocido de Pilarica en la cl. 73 72 A-47 Int 101.
Usted verá el aviso que anuncia El Llanerito con el arpa y las maracas. Los dueños muy amables por cierto, ponen las carnes en varas desde muy temprano.
A las 7 u 8 de la mañana ya están abrasadas, sí, porque las brasas comienzan a darle un dorado encantador que al final de la mañana ya deja ver un tono atrayente, que el amante a la carne no puede rechazar. Los condimentos que usan y la cantidad de sal puesta en ella, además de la ternura y sabor final son los secretos que quizás nunca conoceremos, pero que doblegó nuestro gusto y que espero perduren por años.
Si va a los Llanos Orientales no encontrará los cortes que ellos proponen. Delgadas láminas de pierna de cerdo, delicados trozos de morrillo o tres telas y qué decir de la sabrosura de costillas. Hay más por descubrir en El Llanerito. El Chimichurri, guacamole, la papa y una yuca mágica traída para ellos desde Urabá que si uno no presta atención, la termina antes de que llegue el plato principal.Todo desborda placeres y derrumba las fuertes raíces cocineras que tenemos los hijos de la montaña. En el de La Pilarica puede redondear la visita con un postre de arazá.