Histórico

Los residuos peligrosos y tóxicos, un mal creciente

Loading...
01 de enero de 1900

  • Recicladores de Medellín ahorran a empresas de aseo unos $8.000 millones
  • Urge tener rutas de distribución especializadas para los diversos residuos
  • La Andi realizará congreso para analizar el manejo de residuos peligrosos.
  • A pesar de suscribir convenios internacionales, falta manejo con tóxicos.
Por
Lilliana Vélez de Restrepo
Medellín

Si usted cree que el manejo diario de los residuos que resultan en su hogar es un problema, ¿ha pensado lo que significa el manejo de tóxicos y residuos peligrosos? ¿Qué manejo le da a las pilas, baterías, neveras viejas, computadores, plaguicidas, gases y otros?

Conscientes de esta situación, los directivos de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) realizarán el 19 y 20 de octubre el III Congreso Internacional Ecoeficiencia y Competitividad Empresarial, en el Hotel Intercontinental.

Según explicó Carlos Manuel Herrera Santos, gerente de Asuntos Ambientales de la Andi, el congreso tendrá dos objetivos: conocer los retos y oportunidades que tiene para el sector empresarial y las autoridades ambientales, la implementación del capítulo ambiental del TLC con Estados Unidos, y evaluar el desarrollo y las perspectivas del manejo de los residuos peligrosos en Colombia.

Si bien el país cuenta con una serie de normas y ha suscrito importantes convenios internacionales como el de Estocolmo y el de Basilea, el directivo considera que hace falta una mayor difusión normativa.

Así mismo, hace falta claridad sobre la importación de residuos peligrosos que están autorizados por el Gobierno.

De las siete categorías de residuos tóxicos y peligrosos que existen, la Constitución nacional sólo prohibe dos: los tóxicos y los radioactivos. Sin embargo, prevalece el desconocimiento al respecto.

Según los expertos, lo que diferencia a los residuos tóxicos y peligrosos del resto de los residuos industriales, a la hora de establecer una gestión y tratamiento diferente son básicamente dos factores: Sus efectos son nocivos a corto, medio o largo plazo sobre el medio ambiente, recursos naturales o sobre la salud de las personas. Y los tratamientos que requieren en condiciones exigentes y bajo un mayor control.

Desde hace 25 años las Naciones Unidas trabajan para alcanzar acuerdos que minimicen y eliminen los riesgos de la contaminación química.

Gracias a ello surgió el Convenio de Estocolmo, instrumento internacional que regula el tratamiento de las sustancias tóxicas, auspiciado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

Este convenio determina a una docena de compuestos sobre los que es preciso emprender acciones de forma prioritaria. Conocida como la "docena sucia", incluye productos químicos producidos intencionadamente, tales como: pesticidas , PCBs; dioxinas y furanos.

El Convenio de Estocolmo ha sido firmado por 151 países y en la actualidad 34 países lo han ratificado. Colombia se suscribió a comienzos de este año y cuenta con dos años para entregar a la Conferencia de las Partes el Plan Nacional de Aplicación, que orientará las acciones que deben abordarse para cumplirlo.

Control a millones de toneladas
El Convenio de Basilea es un tratado ambiental global que regula estrictamente el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos y estipula obligaciones a las partes para asegurar el manejo ambientalmente racional de los mismos. Es la respuesta de la comunidad internacional a los problemas causados por la producción mundial anual de 400 millones de toneladas de desechos peligrosos para el hombre o para el ambiente debido a su características tóxicas/ecotóxicas, venenosas, explosivas, corrosivas, inflamables o infecciosas. Colombia suscribió este convenio junto con otros 29 países de Centro y Suramérica.