Histórico

Los Roncancio todavía no creen que quedaron vivos

JIMMY RONCANCIO, SU esposa María Fernanda y su hija de 12 años hacen parte de los 124 pasajeros que resultaron ilesos cuando el avión de Aires en que viajaban se partió en tres pedazos al aterrizar en el aeropuerto de San Andrés.

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16 de agosto de 2010

"Esto no tiene otro nombre: es un milagro", repetía una y otra vez Jimmy Roncancio, uno de los sobrevivientes del avión de Aires que se vino al piso en el aeropuerto de San Andrés y se partió en tres pedazos.

Era la primera vez que Jimmy, de 42 años; su esposa, María Fernanda Cuervo; y su hija de 12 años viajaban a la isla. Habían planeado un paseo familiar y compartían la ilusión de disfrutar hasta el viernes en la playa, broncesarse y tomar muchas fotos para mostrarles a los amigos.

Mientras esperaba a que le asignaran un cuarto de hotel, Jimmy contaba cómo se le rompió la cabeza con la mesa de comidas de la silla del frente. Su esposa que todavía tenía los jeans y las botas altas con las que salió a medianoche de Bogotá, lo escuchaba y demostraba el cansancio de varias horas sin dormir.

"Se sintió como cuando las llantas tocan el piso, después solo sé que dimos vueltas. Después del golpe se fueron las luces, dimos muchos giros, se desprendieron varias sillas, el avión se partió", relató el hombre.

Para su esposa María Fernanda, la reacción de los bomberos fue increíble y a su juicio ayudó a salvar muchas vidas.

Angustia en Bogotá
El Hotel Sheraton, cerca al aeropuerto Eldorado, de Bogotá, fue el sitio elegido por Aires para reunir a los familiares de las víctimas.

Hasta allí se desplazaron los allegados de Amar Fernández, de 73 años, quien falleció luego del accidente. La mujer sufrió un infarto cuando era trasladada del aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla, de San Andrés, al hospital Amor por la Patria.

"Somos los familiares de la única persona fallecida", dijeron a los periodistas antes de entrar al Sheraton y luego desaparecieron entre las personas que llegaban a buscar información y los empleados de Aires encargados de dársela.

Mientras esperaba en su casa, el esposo de la víctima, Luis Carlos Barreto, recibió la llamada del presidente Juan Manuel Santos quien le ofreció la ayuda del Gobierno para enfrentar esa "tragedia familiar".

En un salón del Sheraton adecuado para los familiares, se intercambiaban historias de las llamadas que recibieron a la madrugada y el susto que sintieron cuando vieron las imágenes del avión accidentado. La palabra milagro se repetía como si fuera una oración.

Jorge Cifuentes, tío de una menor de 11 años, quien sufrió un trauma craneoencefálico que la tiene en estado delicado, explicó que la niña iba a San Andrés de vacaciones con su mamá, Noemí Angarita -quien sufrió algunas lesiones que obligaron a hospitalizarla-; y su abuela, María Diva Lombo, atendida de forma ambulatoria.

Del grupo de sobrevivientres hacen parte unos 16 extranjeros, entre ellos se encuentra Caroline Gonçalves, una brasileña quien está embarazada y aún conserva algún grado de riesgo.