Mamá por un fin de semana
CON LA COMPRA de dos simuladores de bebé, el colegio San José de las Vegas pretende desestimular el embarazo adolescente. Los estudiantes de once, viven por un fin de semana la experiencia de ser padres. La actividad es voluntaria y se acompaña con talleres.
Cuando a las tres de la mañana Agustín rompió en llanto, Felipe sabía que no podía ser hambre.
Tres horas antes había pasado 25 minutos tomando tetero y ahora lo que seguía, era cambiarle el pañal.
En esas se pasó el fin de semana el joven de 17 años, que aunque todavía no es papá, puede dar testimonio de lo que representa traer un hijo al mundo.
Con una programación de los ciclos de sueño, alimentación, cambio de pañales y gases, cualquiera pensaría que Agustín es un bebé de verdad.
El muñeco, que simula un bebé de tres meses, hace parte de la apuesta del Colegio San José de las Vegas, por la prevención del embarazo adolescente.
La experiencia, hace parte de la asignatura Inteligencia Emocional que procura que los jóvenes de once salgan con un proyecto de vida claro, en lo laboral y lo afectivo.
En lo afectivo, cuenta la orientadora escolar, Doris Londoño, se trabaja lo que representa la maternidad y paternidad a corto y largo plazo.
El objetivo es que los jóvenes sean conscientes del impacto del embarazo temprano en la proyección de sus metas. "Lo que representa la maternidad y paternidad juvenil desde lo social, sicológico, económico y emocional".
Felipe Gómez, fue el primero de los once jóvenes que se le midieron a asumir la paternidad durante tres días.
Agustín existirá algún día, ese es el nombre que ya escogió para su hijo, pero mientras tanto se concentra en pasar al CES, universidad donde quiere estudiar odontología.
En la actividad, que comenzó con el año académico lectivo, se ha querido establecer una similitud simbólica con la vida real, que va más allá de compartir con el simulador un fin de semana.
De 97 estudiantes mujeres, 80 quieren vivir voluntariamente la experiencia, sin embargo contando los fines de semana de aquí al grado no todas podrán.
Al confrontarlo con la vida real, dijo Londoño, "ellas se hacen conscientes de que hay parejas que por más que lo intenten no pueden tener hijos".
La que quiere la bebé niña seguramente deberá recibir con la misma responsabilidad el niño. "Uno no escoge el sexo, ni otras condiciones de sus hijos", les aclara la orientadora.
El turno se hace al azar y a quien le toca, le toca, sin importar si ese fin de semana tienen fiesta programada. Si los novios o novias de los estudiantes quieren asumir con seriedad la actividad, se les permite hacerlo.
Después de ese fin de semana a Felipe le quedó claro que cuando sea papá tiene que repartir el sueño y el tiempo con su pareja, "porque Agustín se llevó la mayor parte de mi tiempo".
En el San José no se pretende incentivar la no paternidad, pero sí generar conciencia de lo que representa tenerlo cuando no se está preparado.