Histórico

Mami, dónde dormiremos cuando se vaya el sol

ONCE CASAS DESTRUIDAS y 52 damnificados dejó un incendio que sorprendió a los habitantes de Cañada Negra, en la comuna 1, en la noche del lunes. Según los vecinos, el fuego se habría producido por una vela, en una casa donde la energía es prepagada.

26 de abril de 2011

Una imagen de María Auxiliadora y una foto de su hijo cuando hizo la Primera Comunión fueron las únicas pertenencias que María del Rosario Ramírez pudo rescatar de su casa, una de las 11 que un incendio arrasó el lunes, hacia las once y media de la noche, en el sector de Cañada Negra, en el Popular 2.

Sentada frente a las cenizas no apartaba sus ojos de lo que fue su patrimonio, el mismo que construyó por años con mucho esfuerzo y dedicación al lado de su marido, y que hoy quedó reducido a la nada.

En su nevera, totalmente quemada, solo quedaba una olla renegrida, y ni el pequeño televisor, que hacía poco había comprado para su hijo, se salvó de ser devorado por las llamas.

"Estaba donde mi mamá durmiendo con mi familia cuando me dieron la noticia. Ahora no sé qué vamos a hacer", decía con preocupación la mujer, que hace 14 años llegó a vivir en este sector de la comuna 1.

El sitio conocido como La Base, ubicado en la calle 126 con carrera 42 EE, parecía un verdadero campo de batalla. Trozos de ropa, sillas, camas y todo tipo de electrodomésticos carbonizados, hacían parte del oscuro paisaje.

Una noche para olvidar
Erminia Suárez, otra de las 52 personas damnificadas por el incendio, recordaba uno a uno los momentos de horror en los que el fuego descargó toda su furia contra las humildes viviendas, construidas en madera y zinc.

"Yo estaba dormida y sentí que algo traqueaba y desperté y mire al frente y vi las llamaradas que venían de la otra casa y salí corriendo. Eso fue impresionante". Lo que más le dolía a esta mujer era la impotencia de no poder apagar las llamas que se avivaban con cada balde de agua que les lanzaba, paradójicamente la única noche de verano de los últimos días en la ciudad.

Más allá de la tristeza por la pérdida de los bienes materiales, que a veces le robaban una lágrima, Erminia no paraba de agradecer a Dios por salvarla con vida del desastre.

"Lo único que me quedaron fueron los papeles de identidad. Perdí mi nevera, mi televisor y el microondas que estaba estrenando. Menos mal lo material se recupera", decía mientras trataba de rescatar lo poco que encontraba en medio del rescoldo, en un intento por ganarle la partida a los extraños que, según ella, llegaron al sitio para apoderarse de lo ajeno.

Entre risas, tratando de asumir con resignación lo ocurrido, Erminia narraba que los vio tratando de sacar de una alcancía las monedas carbonizadas, que ella estaba ahorrando para hacerle la Primera Comunión a su nieto.

Aunque las causas de la conflagración aún son materia de investigación por parte de las autoridades, entre los vecinos cobraba fuerza la idea de que había sido provocada por una vela que fue utilizada en una de las viviendas en donde el servicio de energía es prepago.

En la mañana de ayer, técnicos de EPM trabajaban en el restablecimiento del servicio de energía en la zona, mientras algunos vecinos preparaban chocolate, en un improvisado fogón de leña, como gesto solidario con quienes lo habían perdido todo.

Como Yudi Botero, que se bañó en lágrimas, cuando su pequeño hijo le preguntó algo que ella no supo responder: "mami, consígueme una casa bonita porque si no, ¿dónde vamos a dormir cuando se vaya el sol?".