Mariana vuela alto con pies de plomo
Mariana Pajón es el símbolo de una generación que se formó en la añeja y anticuada pista de bicicrós del barrio Belén.
Ayer, cuando volvió como doble campeona mundial de la categoría júnior, sus colegas de luchas la acompañaban en pleno en el homenaje.
Mariana pone corazón cuando está sobre la bicicleta, pero en su vuelo alto anda con los pies de plomo bien puestos sobre la tierra, en ese estado de triunfalismo que se despertó, ya que hay algunos que hablan de una segura medalla olímpica en Londres-2012.
"Yo pienso en una medalla desde que este deporte es olímpico, en Pekín: pero para pensar en ello hay que tener mucho respaldo, equipo y paciencia", dijo de forma franca y espontánea La Tata, quien asegura que los triunfos en nada la marean.
Tiene ofertas de todos lados. Las llamadas le sobran de Estados Unidos y la Gran Bretaña que la quieren tener para los Olímpicos, pero ella lo primero que desea es mirar a ver qué sucede en Colombia.
"Yo amo a mi país. Cuando recibía las medallas en los podios de Adelaide, pensaba en lo que amo a mi patria. No me lo podía creer lo que estaba sucediendo en Australia", dijo en una rueda de prensa en la que recibió manifestaciones de aprecio de parte de dirigentes deportivos, técnicos, periodistas y padres de familia del bicicrós. Parte de su gente.
Y dentro de esos padres de familia estaba su papá Carlos Mario Pajón, a quien le entregó las dos medallas de oro, una vez se bajó del avión que la trajo desde Bogotá.
En ese rostro limpio de Mariana, que está próxima a cumplir los 18 años, son muchos los que se reflejan, entre ellos el técnico Jorge Wilson Jaramillo, a quien le llegó la hora de hacerle la reverencia por parte de todos los estamentos del pedal, especialmente en Bogotá.
"A Mariana no le podemos colgar la medalla de oro olímpica de forma anticipada. Hay que darle apoyo y ponerle prudencia al proceso", recordó el mentor de la deportista que le agradeció a sus patrocinadores G4S de Inglaterra, GW-Shimano y Solidaridad Olímpica.
Para Mariana comienza la nueva etapa, esa que lleva de la mano a una nueva generación que mira hacia el Big Ben de Londres.