Maribel no pudo ver nacer a su Ana Sofía
La ilusión de Maribel Cano era ver nacer a Ana Sofía. Tenía nueve meses y el parto era cuestión de días u horas. Pero la explosión de un paquete bomba en Apartadó destrozó sus ojos y la privó para siempre de ver a su hija, quien casi muere antes de nacer y es el milagro en medio de la tragedia.
El atentado al supermercado Los Ibáñez, el pasado sábado en pleno centro de Apartadó, no solo alteró la tranquilidad de la población del municipio, sino la vida que hasta ese instante prometía felicidad para la joven familia.
Maribel, de 22 años, fue la víctima más afectada de los ocho heridos que dejó la detonación de dos kilos de pólvora negra, escondidos en un paquete dejado en un casillero del supermercado. Hoy será trasladada a Bogotá a un hospital para una cirugía de reconstrucción, pues en la explosión no solo perdió los ojos, sino parte de la frente.
"Mi hija está muy mal, me dicen que está fuera de peligro pero yo la veo muy grave. Perdió sus ojos y hay peligro de que también le tengan que amputar una mano. No puede hablar, pero ella está consciente de lo que pasó porque le hablo y me aprieta la mano y hace gestos. Pero lo que más me duele es que no podrá conocer a su hija", relató apesadumbrada su madre, Luz Elena Guzmán.
Cayeron inocentes
La tragedia para esta familia de Apartadó, cuya vida cambió en un instante y ahora deberá afrontar un largo proceso de rehabilitación y tratamiento sicológico en Bogotá, empezó a las tres de la tarde del pasado sábado.
A esa hora Maribel se encontraba en el supermercado de compras junto a su esposo Wílder Londoño, un soldado profesional, y Juan Esteban, el primer hijo de la pareja, de dos años.
Habían terminado de mercar y la mujer en embarazo se adelantó para tomar un carro con destino a su casa en el barrio El Salvador.
Cuando se aproximaba a la salida del supermercado se produjo la explosión. "Quedamos aturdidos y luego solo vi una humareda. Corrí a buscarlos y fue cuando vi a mi esposa mal herida, con el rostro ensangrentado y al niño también con esquirlas", relató Wílder a sus familiares horas después del hecho.
Los ocho heridos, entre ellos Maribel, Wílder y el pequeño Juan Esteban fueron trasladados de urgencia al hospital. De todos los heridos, ella era la más grave. Tenía heridas abiertas en el rostro y el estómago.
En embarazo de nueve meses, corría peligro su vida y la de Ana Sofía, la bebé a punto de nacer. Para salvarla, los médicos decidieron practicarle una cesárea. Ana Sofía nació sana y salva.
La recién nacida pesa 3.500 gramos y mide 48 centímetros y, según familiares y las enfermeras del hospital de Apartadó que la vieron, "es una niña preciosa".
El atentado del que fueron víctimas también aplazó otro de los sueños de Maribel. Tras el nacimiento de Ana Sofía, ella y su esposo planeaban casarse pronto, después de cuatro años de unión libre y dos hijos producto de su relación.
Hoy son víctimas del terrorismo. Pero Ana Sofía es también el milagro de la vida en medio del terror de los atentados indiscriminados en Colombia.