Maridaje: lo que tenemos y lo que nos falta
Maridaje es, sin lugar a dudas, el evento de reunión de los restaurantes, proveedores, insumos y empresarios de la cocina en Antioquia. Esa es una fortaleza sin objeción. El apoyo de una gran marca de supermercados lo hace más atractivo, pues la oferta en vinos es cercana al público. La variedad de platos es interesante y los conversatorios llaman la atención, pues no es sólo ir a un espacio a comer y ya, también es un lugar para enriquecer conocimientos, compartir con personalidades como el argentino Jorge Riccitelli, catalogado el mejor enólogo del 2012, y departir en familia. Me gusta la feria por que veo muchos jóvenes y eso augura futuro, veo a las personas por los pasillos disfrutando un vino y una tabla de quesos. El espacio es muy amplio y con la inserción del nuevo pabellón verde se tiene más para recorrer. Y valga decir que también tenemos la necesidad de mejorar. Un cocinero reconocido me dijo que no vio el regionalismo paisa en la feria. No lo entendí y me explicó: los paisas que somos tan regionalistas no tenemos espacios en Maridaje para los platos de la tierra. Tenemos quien los venda, pero no hay un aporte más profundo sobre nuestra cocina antioqueña. No vemos concursos al mejor plato paisa, sancocho, postre original o bebida ancestral. No tenemos debates sobre nuestra cocina, antropólogos, historiadores o investigadores que nos recuerden quiénes somos, de dónde venimos, la importancia del ser y el futuro de nuestra descendencia. La feria no propone resaltar nuestras costumbres y un festival es eso: un concurso o exhibición de manifestaciones artísticas. Maridaje ya lleva cuatro años y estamos atrasados en invitar comunidades indígenas, demostraciones folclóricas, costumbres alimenticias de las subregiones de Antioquia o tan simple como armar una gran carpa donde los platos populares de los barrios tengan presencia. No creo que un joven de hoy cambie unos frisoles con chicharrón por un sushi, pero si no incentivamos y motivamos nuestra propia cultura, después no nos quejemos de la falta de amor propio. El maridaje comienza conmigo cuando me acerco a otro y ambos logramos el objetivo.