Histórico

Martha Senn, belleza y voz en escena

30 de enero de 2009

Hace poco, Martha Senn saldó una deuda que tenía con el compositor Georges Bizet, el autor de la ópera Carmen.

Fue a visitar su tumba en el cementerio Père Lachaise de París y le dejó un ramo de rosas. Era la forma de agradecerle todo lo que esta obra ha representado en su carrera: triunfos dentro y fuera del país.

La mezzosoprano colombiana ha sabido darles a todos sus papeles intensidad y brillo. En la vida real, es una mujer tranquila, de una belleza serena. Sus intereses no se han limitado a la lírica. Es doctora en Derecho de la Universidad del Rosario y fue Secretaria de Cultura de Bogotá en la administración de Lucho Garzón.

Se siente feliz de estar en Medellín, de volver a cantar al lado de la Filarmónica -ya no recuerda cuándo fue la última vez que actuó al lado de la Orquesta- y de actuar en la Sinfonía N° 3 de Mahler, la obra que se interpretará hoy en el Teatro Metropolitano.

¿Qué puede decirnos de esta sinfonía en la que actuará como solista?
"Dura 90 minutos, pero el tiempo pasa en segundos porque son unas melodías muy bellas. Mahler quiso hacer un intento genial de usar la música para describir la naturaleza, en la medida en que puede producir el goce más extraordinario o un dolor profundo. Es toda una experiencia estética".

¿Cómo fue su experiencia en la política?
"Me interesan la políticas públicas, que se pueden concertar en un ejercicio participativo con los ciudadanos y que son la garantía de la democracia. En esos tres años y medio me quedó una gran fascinación por esos ejercicios de cercanía entre la ciudadanía y lo institucional".

¿Se dejaría tentar de nuevo por un proyecto de este tipo?
"Uno nunca puede decir de esta agua no beberé o volveré a beber porque todas las cosas son circunstanciales. De todas maneras tengo formación en Derecho y una gran vocación por el servicio público. Si encuentro un líder político que me convenza de la importancia de trabajar los temas de cultura como me sucedió con Garzón, seguramente lo consideraría".

¿Qué se necesita para que en Colombia surjan cantantes como usted ?
"Hay que ponerles atención a esos talentos desde lo académico y abrir posibilidades de que puedan ir al exterior a especializarse. "Yo tuve la fortuna de que me tocó una época en que le Icetex daba excelentes becas, tuve apoyo del sector privado y personas que creyeron en mi talento. Me tomo la frase de Newton: Pude llegar a donde estoy porque caminé sobre hombros de gigantes que a su vez iban caminando".

¿Cómo acercar la ópera a los jóvenes?
"Los jóvenes tienen que arriesgarse a exponer sus sensibilidad a otras ofertas culturales. El tema de la diversidad juvenil siempre me ha llamado la atención. Porque a uno le da la sensación de que los jóvenes sienten que para ser diversos tienen que ser igual a todos los demás. Se visten igual, se peinan igual. Al que sí se atreve a ser diferente porque le interesan otros temas, lo ven como el 'nerd' y creo que el tema de ser transgresor cuando se es joven es ser precisamente el 'raro' y acercarse a cosas distintas como la ópera, que engrandece el sentido estético".

En ese sentido, ¿era usted nerd?
"Era alta, flaca, jorobada, con frenillos, trenzas, era la mejor de la clase y a toda hora escuchaba música clásica. Era la 'ñoña'. Tal vez por eso digo que me perdí la adolescencia. Pero no me arrepiento".