México teñido con sangre
Más de 5.000 personas han sido asesinadas en México en 2008, una cifra récord en ese país, donde hace dos años el presidente Felipe Calderón le declaró la guerra a unos carteles de drogas cada vez más fortalecidos y en plena expansión internacional.
Según las cifras que publica el diario El Universal combinadas con las estadísticas oficiales difundidas el año pasado, las muertes violentas relacionadas con el crimen organizado representan casi el doble de las registradas en 2007, cuando los homicidios de este tipo llegaron a 2.700.
El Gobierno mexicano raramente publica datos sobre esos asesinatos, conocidos popularmente como "ejecuciones", por lo que los números extraoficiales de El Universal, el único periódico de México que lleva un recuento diario y lo difunde cada jornada, se convierten casi que en una referencia exclusiva.
El martes, de acuerdo con el rotativo, murieron en el país 35 personas, en un día en que además trece agentes resultaron heridos durante un ataque con granadas efectuado por desconocidos contra una academia de policía de la ciudad de Durango, en el norte del país.
Ayer otros 13 cadáveres fueron encontrados por las autoridades del estado de Sinaloa (noroeste) junto a un camión estacionado cerca de una carretera del municipio de San Ignacio.
El domingo fueron hallados nueve cadáveres decapitados en la ciudad mexicana de Tijuana, fronteriza con E.U., entre ellos tres policías.
Esta sanguinaria práctica se ha convertido en un ritual para algunos grupos y se repite semana tras semana, lo que sitúa a México como uno de los países del mundo donde más extendida está la decapitación.
Los primeros 1.000 muertos del año ocurrieron en 113 días; a los 2.000 se llegó en los 73 días siguientes; a los 3.000 en los 60 posteriores; los 4.000 se alcanzaron en los 48 ulteriores, y los restantes 1.031 en los últimos 42 días.
Ayuda de Estados Unidos
En medio de la reveladora cifra, Estados Unidos y México dieron un nuevo empuje a su cooperación contra el narcotráfico con el desembolso por parte de Washington de los primeros 197 millones de dólares de la Iniciativa Mérida, un plan antidrogas que se prolongará hasta 2010.
Ambos países acordaron el desembolso de lo que supone la primera partida de un total de 1.400 millones para la lucha contra el narcotráfico, que serán entregados en tres años.
La Iniciativa Mérida fue anunciada el 22 de octubre de 2007 por los presidentes de México, Felipe Calderón, y E.U., George W. Bush.
Es un programa de cooperación estadounidense para respaldar los esfuerzos de México y Centroamérica contra las organizaciones criminales internacionales.
El acuerdo se formalizó con la firma de una carta de cooperación por parte del embajador de Estados Unidos en ese país, Antonio Garza, y el subsecretario mexicano de Relaciones Exteriores para América del Norte, Carlos Rico.