Histórico

Mieke Bal escribió a Doris Salcedo

La crítica y teórica presenta De lo que no se puede hablar, una mirada retrospectiva de la obra de la artista.

Loading...
21 de mayo de 2014

Mieke Bal se confundió la vez que fue a ver una exposición de Doris Salcedo en Nueva York. Pensó que había llegado tarde, que ya se había terminado. La sala estaba vacía. La crítica y teórica de arte, no obstante, se sorprendió después. Al final del vacío había unas mesas y entre las mesas estaba la obra.

Fue el principio de un libro, De lo que no se puede hablar. El arte político de Doris Salcedo, que escribió mucho después, y que luego de cuatro años de haberse publicado en inglés, se presenta en el país, en el idioma de Salcedo, español. Una obra académica, para conocerla.

¿Qué fue lo que encontró en la obra de Doris, que la llevó a escribir?
"No fue inmediatamente, pero la experiencia fundamental fue mi llegada al museo y la confusión. No vi nada de arte al principio, pues al final de una gran sala vacía, había unas mesas. Esta experiencia de no reconocer la obra como arte fue fundamental. Después me di cuenta también de que la importancia de la obra no era la belleza o la disposición artística, sino el poder del objeto. Acercarse demasiado me mostró la necesidad de entrar en el ámbito de la obra, más que admirar su belleza. Son bellas, pero no es lo principal. Más tarde me pidieron un texto para un catálogo y me escribí con Doris para preguntarle pequeños detalles y al momento vi que necesitaba escribir un libro, pero la decisión fue en el curso del proceso".

En eso de entrar en el ámbito de la obra, el espectador se vuelve fundamental...
"Creo que la obra de Doris muestra que sin espectador no hay arte. Ninguno, porque no funciona, serían decoraciones. Un arte tiene que ser interactivo. El trabajo de Doris es interactivo, necesita su espectador y Doris misma como artista se aleja un poco de la obra. No pone su firma, no le interesa la fama personal sino el efecto del arte en la sociedad y la posibilidad de memorizar el horror de la violencia para los sobrevivientes que no tienen nada, para recordar, para memorizar, para acordarse de los perdidos. Ella ayuda a las culturas y a las personas, específicamente, para que la cultura se de cuenta de lo que hace la violencia".

Pero para el público, aunque se conmuevan con la obra, a veces es difícil entender el concepto.
"Creo que la grieta en la Tate Modern de Londres es la obra prueba de que no se necesitan explicaciones, porque toda la ciudad de Londres durante meses habló de la grieta. Los conductores de taxis, la gente en la calle hablaban de lo que extraordinaria que era. Evidentemente para entender las implicaciones de la obra necesitas un poco más, pero una cosa que puedes hacer no es necesariamente leer sobre la obra, sino ponerte en proximidad con ella durante media hora o más, entonces entiendes, sin explicaciones".

Con Doris, ¿cuál Colombia conoció? Porque ella hace una crítica muy fuerte a lo que pasa en el país...
"Sí, pero no solo a Colombia, es también de la violencia y la injusticia por todas partes. La violencia no es privilegio de Colombia, desafortunadamente. Sería bien, construimos una pared alrededor de Colombia y terminado. No, por todas partes. Es por eso que este momento está haciendo una obra sobre violencia en Estados Unidos, específicamente. Esto es para decir, no solo en Colombia".

El arte de Doris Salcedo no puede ser solo arte, sino que debe estar siempre acompañado de la palabra político. ¿No se pueden separar?
"No se pueden separar, porque el arte que no sea interactivo, que no solicita esta atención, esta implicación afectiva del espectador, para mí no es arte. No vale nada, es decoración. El arte tiene que ser político, sino no es arte, ni político. Si es demasiado político, en el sentido de ruidoso, exclamaciones, quejas, todo esto, no es arte, es propaganda".