Ministros, más cerca de la gente en Twitter
Diez de los 16 ministros del actual Gobierno tienen su propia cuenta en redes sociales, un canal abierto que les permite a los ciudadanos un contacto directo con los jefes de cada cartera para solucionar sus dudas.
En una era digital, en la que los gobernantes están en contacto con sus gobernados a través de las redes sociales, el gabinete no podía quedarse atrás.
A propósito de los cambios en algunos de los ministerios, indagamos sobre la actividad de estos funcionarios en Twitter, donde algunos se han consolidado como una fuente oficial para los medios de comunicación y una vitrina para los ciudadanos.
Incluso, varios ministros se han posicionado en la red social de los 140 caracteres como líderes de opinión, pues no solo se limitan a los asuntos del Estado, sino que trinan como seres humanos que opinan y que no solo hacen parte de un ente oficial.
Es el caso de los ministros de Trabajo, Rafael Pardo; y de Vivienda, Germán Vargas, personas que ya tenían una vida digital activa y que eran reconocidas en las redes sociales.
El entrante jefe de Salud, Alejandro Gaviria, era también un tuitero reconocido desde antes de la designación ministerial.
El cargo les exige a los ministros cierta formalidad, pero algunos de ellos procuran ser muy cercanos a sus seguidores y tratan de responder a buena parte de las menciones que les hacen en la red social.
Los demás ministros, algunos de los cuales apenas están ingresando a Twitter, son más formales en sus intervenciones pero no menos activos. Sus cuentas no siempre son manejadas por ellos, pero funcionan como un canal abierto a los ciudadanos.
Dentro de su estrategia de comunicaciones cada Ministerio tiene una cuenta general que permite, además, que el nombre no esté ligado al cargo, pues estos funcionarios cambian cada cierto tiempo. Sin embargo y aunque estas cuentas resultan muy útiles, tienen una mayor respuesta los usuarios personales, pues generan más cercanía con los cibernautas.
La respuesta y la interacción con los seguidores han abierto la puerta al diálogo y al debate, acercando cada vez más los colombianos a las instituciones.