Histórico

Evo Morales sació su apetito
de hacerse reelegir

14 de abril de 2009

El presidente de Bolivia, Evo Morales, promulgó ayer una polémica ley de transición constitucional aprobada horas antes por el Congreso Nacional, que deliberó presionado por un ayuno de cinco días del mandatario indígena.

Evo saludó "la victoria de la conciencia del pueblo" tras firmar la ley para los comicios generales en diciembre en los que buscará la reelección y el control de la futura Asamblea Plurinacional, en la que habrá bancas reservadas para los pueblos indígenas minoritarios.

El mandatario dijo que la ley de transición es clave para consolidar su "revolución" de línea indigenista y socialista, que inició con la llegada al poder hace poco más de tres años y ya incluyó nacionalizaciones de hidrocarburos, minería y telecomunicaciones.

La ley quedó sancionada por el Congreso a las 4:00 a.m. hora local (3:00 a.m. en Colombia), al término de un debate final de nueve horas que siguió a casi una semana de duro enfrentamiento político durante el cual la oposición conservadora abandonó por tres días las sesiones legislativas.

Cambios concertados
La ley recogió un proyecto concertado en el que la oposición conservadora dejó de lado parte de sus objeciones a cambio del compromiso de construir un nuevo registro de electores.

La oficina de prensa de la Cámara de Diputados dijo que la ley incluye, entre otras, disposiciones sobre el nuevo padrón electoral, escaños reservados para pueblos indígenas minoritarios, voto por primera vez de bolivianos en el extranjero y referendos de autonomías regionales.

El nuevo registro de electores, exigido por la oposición, será digitalizado y "biométrico", los indígenas tendrán reservadas siete de las 130 bancas de diputados y los emigrantes podrán votar en países donde hay embajadas o consulados bolivianos y de acuerdo a posibilidades de la Corte Electoral.

Morales, cuyo respaldo se asienta en las mayorías indígenas de los distritos andinos del occidente, había acusado el lunes a la oposición de intentar bloquear la ley por temor a su reelección.

Como en anteriores desafíos al Gobierno, que incluyeron protestas violentas que dejaron muertes y destrucción de bienes públicos, la oposición derechista denunció supuestos planes dictatoriales de Morales, un admirador del venezolano Hugo Chávez, pero terminó cediendo en la negociación final.