Muerte de Gaitán, golpe a las ideas
Hoy se cumplen 65 años del asesinato del dirigente liberal.
"Ninguna mano del pueblo se levantará contra mí y la oligarquía no me mata, porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal".
Así se refería Jorge Eliécer Gaitán a las amenazas contra su vida durante la campaña presidencial 1950-1954. Hoy cuando se cumplen 65 años de su muerte y del llamado Bogotazo, la violencia sigue marcando el ejercicio de la política en el país.
Así lo considera Evelio Ramírez, exalcalde de Medellín y dirigente Liberal, quien siendo estudiante de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Medellín vivió las protestas en la ciudad luego de que se conociera la muerte de Gaitán.
A su juicio, lo más grave es que el país se acostumbró a la violencia política y se ha seguido desangrando sin que nadie lo pare. "El país se volvió más violento debido a esa situación. Muchos años antes había sido asesinado Rafael Uribe Uribe, pero mire lo que ha pasado con otros dirigentes políticos, entre ellos Luis Carlos Galán ".
En esto coincide con Juan Camilo Escobar, profesor del Departamento de Humanidades de la Universidad Eafit, quien considera que la muerte de Gaitán podría ser un caso más que refleje la forma en que se ha acallado a los líderes que pueden poner en entredicho la cultura política tradicional: el general Uribe Uribe, Galán y Carlos Pizarro.
La figura de Gaitán
Aguerrido, inteligente, culto, sin pelos en la lengua, cercano al pueblo, son algunas de las expresiones con las que se define a Gaitán. No obstante, Ramírez y Escobar insisten en que pese a que al dirigente se le tildó de populista, no lo fue.
Según Escobar, a su llegada de Roma donde hizo un doctorado en Jurisprudencia, Gaitán representó un estilo político diferente en la primera mitad del siglo XX. Esto porque era el único dirigente de la época que venía de la clase media (su padre era un librero y su madre una profesora). "Era una persona muy bien formada, tenía una gran capacidad de oratoria. Esto originó una gran tensión en los partidos liberal y conservador, generando una gran tensión en las élites; pero terminó convirtiéndose en candidato liberal en 1946", recordó el profesor Escobar.
El 9 de abril fue un punto de quiebre en nuestra historia. Las instituciones no sucumbieron gracias a la visión y liderazgo del entonces presidente Mariano Ospina. Pero las tensiones partidistas desataron una violencia cuyas consecuencias aún perduran.