Multitudinario adiós a Néstor Kirchner
Miles de argentinos despedían este jueves al ex presidente Néstor Kirchner, el peronista que dominó la política en el país en la última década y cuya muerte sacudió al Gobierno de su esposa, Cristina Fernández, del que era el principal estratega.
Los restos de Kirchner, quien gobernó Argentina entre el 2003 y el 2007, comenzaron a ser velados a cajón cerrado en la Casa Rosada, a donde una multitud entristecida y en calma ingresaba lentamente y con respeto.
Ministros, entre ellos Alicia Kirchner, hermana del ex mandatario; gobernadores; legisladores y funcionarios rodeaban el féretro con los restos del líder peronista.
La presidenta Fernández se encuentra en la Casa de Gobierno y permanecía en su residencia de las afueras de Buenos Aires.
En las adyacencias de la Plaza de Mayo, manifestantes gritaban y pintaban consignas de apoyo a la presidenta, quien sucedió a Kirchner en el poder en el 2007 y cuyo mandato está marcado para concluir en diciembre del 2011.
"El mejor presidente que tuvo el país. Se llevaba muy bien con el pueblo", dijo Dalia Mendoza, un ama de casa de 45 años.
Analistas políticos dijeron el jueves que la desaparición física de Kirchner abriría una lucha por el control del gobernante Partido Justicialista (peronista), que presidía el ex presidente, y también que comenzaba una sorda batalla para influir sobre Fernández.
Algunos también apuestan a la posibilidad de una unión del dividido peronismo, la fuerza dominante de la política argentina.
Kirchner, quien con un férreo liderazgo fue capaz de disciplinar a gobernadores, diputados, alcaldes y dirigentes sociales, era sin embargo discutido por muchos líderes peronistas, entre otras cosas por haber conducido hacia la izquierda al movimiento fundado por Juan Perón en la década de 1940.
"Kirchner fue un factor de división en el peronismo. Sin Kirchner no tiene mucho sentido la división", dijo el analista político Ignacio Zuleta.
Por su parte, el consultor político Jorge Giacobbe destacó en declaraciones a una radio local que "hay que estar muy atentos a cómo reacciona Cristina, a quién la va a rodear".
"Ha empezado la batalla por rodearla, por influir sobre ella, por cumplir la tarea que cumplía Néstor. Depende de quien logre ese sitial será un rumbo o será otro. Murió el jefe. Hay que pensar eso", agregó.
Días de duelo
Presidentes sudamericanos llegaron a Buenos Aires para participar de las exequias del también secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).
"La pérdida del compañero Néstor es un dolor para mi personal, para el pueblo boliviano (...), la pérdida nos deja huérfanos", dijo un desolado presidente de Bolivia, Evo Morales, al llegar a la capital argentina.
Rafael Correa, presidente de Ecuador, expresó que "el mayor homenaje que le podemos hacer a Néstor es ratificar nuestro compromiso de construir esa patria grande, esa América unida".
José Mujica, presidente de Uruguay, dijo a una radio que viajaba "a dar un abrazo a la presidenta Cristina" y evocó a Kirchner. "Genio y figura hasta la sepultura", aseveró. Cuando aterrizó en Buenos Aires, al igual que sus colegas, dio palabras de apoyo al pueblo argentino y a la presidenta.
Kirchner, quien tenía 60 años y era considerado el político más poderoso de Argentina, murió el miércoles en la sureña ciudad de El Calafate como consecuencia de una afección cardíaca aguda.
El ex presidente había sido sometido a dos intervenciones este mismo año por problemas en su corazón. La última internación había ocurrido hace 45 días.
"Soy peronista de alma, !me duele esto carajo! ?Por qué hiciste esto Néstor? Néstor, volvé, la puta madre", sollozó Marcelo Páez, de 56 años, un operario de una fábrica automotriz.
"Quédate tranquilo Néstor, Cristina sola no está. Están los trabajadores que la vamos a cuidar", cantó un grupo de sindicalistas en la plaza, sede de históricas manifestaciones de protesta y festejos del pueblo argentino.
Las banderas en Buenos Aires estaban a media asta y las autoridades federales declararon un duelo de tres días.
Durante su Gobierno, entre el 2003 y el 2007, Kirchner puso a Argentina en el camino de una recuperación tras la profunda crisis económica que tuvo su auge en el 2001/2002, implementó políticas estatistas y planes sociales, y tuvo a los derechos humanos como prioridad en un país muy lastimado por dictaduras militares.
Pero su estilo agresivo, confrontativo y calificado como autoritario por sus contrincantes fue desgastando su imagen tras pasarle la banda presidencial a su esposa, con quien se casó en 1975 y tuvo dos hijos, Máximo y Florencia.
Gran parte de la oposición argentina expresó condolencias por la muerte de Kirchner y apoyo a la mandataria, haciendo una pausa en la cruenta lucha política del país, caracterizada por posiciones irreductibles de grupos antagónicos.
La poderosa central obrera CGT, cercana a la presidenta gracias a las alianzas que tejió Kirchner, manifestó su apoyo al Gobierno y llamó a los trabajadores a concurrir a la Casa Rosada a despedir al ex mandatario.
La muerte de Kirchner obligará a replantear la estrategia del Gobierno para los comicios de octubre del 2011, en los que la mandataria podría llegar a presentarse para la reelección.