Histórico

Narcos e ilegales van tras el poder regional

EL CORREDOR DEL Pacífico es, según la Misión de Observación Electoral (MOE), la zona más vulnerable a la alianza de guerrillas y bandas criminales que buscan asegurar el poder regional y expandir cultivos ilícitos.

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08 de octubre de 2011

La relación entre el narcotráfico y la política no es nueva, pero sí lo es la dinámica aplicada por bandas criminales, que incluso se unieron en algunas regiones con las guerrillas de las Farc y el Eln para infiltrar campañas, asegurar el poder regional en las elecciones del 30 de octubre y expandir cultivos ilícitos.

Según Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), el corredor del Pacífico es el que presenta mayores riesgos electorales y de violencia.

"Vemos riesgos electorales y riesgo por violencia que coinciden en municipios como Tumaco y Francisco Pizarro (Nariño), Buenaventura (Valle) o en Chocó, especialmente en la zona de Riosucio. Además, la frontera entre Córdoba y Antioquia", indicó Barrios.

A esto se suman los municipios en los que se encuentran cocinas de narcotraficantes como Casanare, Boyacá y zonas de cultivo en Putumayo y Vichada.

¿Cómo pueden intervenir?

La MOE identificó varias formas en las que podrían intervenir los grupos ilegales en las elecciones.

La primera sería un apoyo directo a los candidatos en sitios en que públicamente los grupos ilegales hablan de sus preferencias electorales.

La segunda es un apoyo indirecto que está dado por preferencias ideológicas. El grupo armado ilegal prefiere que llegue un candidato determinado porque cree que con él se pueden negociar mejor las prebendas.

Eso no significa necesariamente que el candidato sea amigo de los grupos ilegales, incluso puede ser que no conozca que está recibiendo ese patrocinio, advierten los estudios de la MOE.

En tercer lugar está la violencia, que es limitar la competencia política para generar monopolios electorales en algunas regiones.

En 2003 y 2007 se pudo ver ese tipo de apoyos directos por parte de los grupos paramilitares, lo que se evidenció en la llamada parapolítica.

Democracia sitiada
El senador liberal Juan Manuel Galán realizó un debate de control político en el Congreso en el cual denunció que los grupos ilegales tienen definidos candidatos que apoyarán en los próximos comicios.

"Los diferentes estudios y las entrevistas que hicimos nos llevan a creer que la democracia colombiana está siendo, poco a poco, sitiada e infiltrada por los grupos armados ilegales", advirtió el senador Galán.

El analista político Héctor Riveros, considera que a pesar de que hay varias regiones en las que todo indica que algunos candidatos tienen fuentes de financiamiento ilegal no hay un rechazo ciudadano a esa circunstancia. "La gente sabe de dónde proviene el dinero y sin embargo, está dispuesta a votar por los candidatos que tienen esas relaciones ilegales".

Según Riveros, en Colombia hay una simbiosis entre las organizaciones ilegales y el narcotráfico y esas organizaciones, que ejercen diversas actividades delictivas, también buscan robarse al Estado.

"A la actividad delictiva del narcotráfico se ha sumado la del saqueo del Estado. En ese sentido les interesan las elecciones porque es una forma de abrir un mercado. Buscan robarse la salud, la educación y otros aspectos estatales que producen plata", advirtió Riveros.

Por su parte, el analista político Alejo Vargas asegura que "el neoparamilitarismo trata de incidir para que elijan a candidatos que están cercanos a él".

Sin embargo, explica que el fenómeno del narcotráfico y el poder político ya no se manifiesta como en los años ochenta, cuando Pablo Escobar llegó a ser congresista.

"Una cosa era un momento en que había dos grandes macro carteles nacionales, que tenían formas de operar distintas. Ahora lo que hay es una actividad de microcarteles que están buscando incidencia a través de poderes locales ", concluyó Vargas.