Neco fue la gran "novedad"
Los rizos de Juan Guillermo Cuadrado eran los esperados y los que llegaron de primero. "Ahora más tarde que estoy en el celular", dijo. Eran las 7:40 a.m. del primer entrenamiento del Independiente Medellín en 2009.
Empezaba la era del DIM que jugará la Copa Libertadores, y las caras nuevas no lo eran tanto. Solo un juvenil, Sebastián Viáfara, un puñado de jóvenes a prueba y los que regresaron en búsqueda de un puesto, como Brayan López, Ricardo Calle y Sebastián Botero.
Por eso, los más codiciados eran los rizos de Cuadrado, esos hechos en Necoclí, que brillaron en el 2008 y que el lunes estuvieron a punto de quedarse en Barranquilla. Entró calladito y empezó el entrenamiento con sus 32 compañeros. Solo uno de ellos vestía por primera vez la roja, el lateral Sebastián Viáfara, ex Quindío y uno de los hijos de Eduardo Lara en las menores.
Afuera, Jorge Osorio Ciro, presidente del equipo, capeaba la situación. "No quiero hablar del tema porque no voy exponer más al muchacho al escarnio. Hoy es jugador del Medellín".
Osorio Ciro, que esperaba "toriar" periodistas con el tema de los refuerzos (aún sin nada oficial), debió tranquilizar a los hinchas que le pedían nuevos hombres para su elenco. "Eso lo estamos trabajando, hasta que no estén listos no vamos a dar nombres", explicó.
Adentro, en la pista atlética, los 33 jugadores del DIM seguían las indicaciones de Santiago Escobar, quien llegó con ánimos, pero con recelo por la falta de nuevas máquinas. "Las posiciones a reforzar son las de defensor central, lateral izquierdo, uno o dos volantes y el delantero. Es claro que necesitamos de estos puestos", dijo Escobar. No condicionó a los directivos con una renuncia si no llegan nuevos hombres, como lo había dicho a finales del año pasado.
"Hay dos posiciones: me iba en el primer día o aguanto unos días más y veo los refuerzos. Y esta es una institución que me dio la oportunidad de trabajar, de hacer un proyecto. Por eso estoy acá, comenzando a trabajar", explicó Sachi, que solo tuvo a tres titulares de la final con América: Cuadrado, Andrés Ortiz y Jámell Ramos.
Luego, tras una hora de trote y calentamiento, Cuadrado dejó la cancha. "Afuera los atiendo".
¿Y Cuadrado?
Luego de una ducha, de un par de consejos, y de meditar lo que había pasado, Juan Guillermo salió a la calle a hablar con la prensa.
En su rostro, la ansiedad de dejar en el pasado el viaje a Barranquilla y la tentativa del Junior de contar con él. "Eso está en el pasado", dice, antes de prender grabadoras.
"Me quiero quedar en Medellín con la gente que me ha apoyado. Y precisamente a ellos quiero ofrecer una disculpa por el inconveniente que hubo. Ahora voy a trabajar para lo que se viene", dijo Neco, tras escuchar un par de consejos de veteranos.
Cuadrado anunció ya lo que pudo dar forma a su negocio con el DIM, que llegaron a un punto común en lo del sueldo, aunque no explicó si ya tenía la firma sobre un contrato. El presidente tampoco habló más.
Ahora piensa en Peñarol, un equipo que ni conoce, pero que se muere por enfrentar en la primera fase de la Copa Libertadores. "Pues primero prepararnos bien. Tenemos un grupo bueno, que podemos afrontar la Libertadores con responsabilidad, buscando clasificar, hacer las cosas bien", explicó el lateral, quien acepta que sabe poco o nada de Peñarol. Poco importa, Cuadrado terminó siendo la cara "nueva" en el DIM.