Histórico

“Ni siquiera un año por víctima”

Víctimas de la masacre y habitantes del pueblo dicen que 30 años de prisión son poco para César Pérez.

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16 de mayo de 2013

En el noticiero del mediodía de ayer se vio la noticia. Los segovianos la escucharon a la hora del almuerzo sin el afán del calor, sin el afán de la emoción, como a quien se le anida la certeza de que un recuerdo, ya lejano, es real. El día siguió.

La sentencia, que tardó 25 años y que apenas fue conocida ayer, condenaba a César Pérez, el excongresista, el exdiputado de la Asamblea de Antioquia, el que según testimonios consignados en el fallo de la Corte Suprema de Justicia era el "cacique político de la región", a 30 años de prisión.

Toda una generación creció con el cuento. Se enteraron de la masacre del 11 de noviembre de 1988 por lo que contaban los mayores. Ellos, ayer, no comentaron nada, pero los que recuerdan que ese día aciago murió un primo, el sobrino de un vecino, tal esposo, tal hijo, sí que comentaron, sí que dijeron, sí que lamentaron.

Que la justicia llegó muy tarde, se dijo Jaime, como reflexionando, bajo las sombras de la oscura casa de la cultura. Él, que ese día a las seis de la tarde estaba sentado en el quiosco del parque principal del pueblo y que lo vio todo y se escondió tembloroso mientras los fusiles martillaban en contra de las paredes y los cuerpos, sabe de sobra que la justicia se tardó cinco lustros "para determinar lo que en el pueblo ya todos sabíamos".

Y no es que no se alegre porque el fallo de la Corte que condenó a César Pérez por la masacre de Segovia y Remedios, lo acusó en calidad de determinador por los delitos de homicidio agravado, lesiones personales agravadas, y concierto para delinquir; es que no entiende cómo, esta vez, "la justicia ‘cojió’ más de lo que debía".

La reparación a las víctimas
Martha cuenta que esa noche en el barrio La Reina casi la matan. Que los tres amigos con los que iba de casa en casa pidiendo bolsas, para arreglar una calle, no contaron con tanta suerte, y que ella aún tiene pedazos de metralla en un pie. Por eso, cuando supo la noticia, puso cara de enojo y, sarcástica, dijo: "Pobrecito, le dieron la condena cuando ya no puede estar en la cárcel".

Un trío de amigos sostenía una conversación en la que especulaban a tientas cuántos años tiene ahora Pérez. Acordaron que 77 y entonces una de ellas dijo: "No alcanzó a estar en la cárcel. ¿Será que le van a expropiar sus bienes? Porque con eso pueden reparar a las víctimas".

Lo que desconocen es que está próximo a cumplir 78, que está en la cárcel La Picota, y que según el documento de la Corte "no se puede perder de vista que algunos oficiales del Ejército Nacional facilitaron la ejecución de los nefastos hechos".

Parece que en Segovia para nadie había secretos, y por eso la noticia no sorprendió. Jaime, en la casa de la cultura, cuenta que pasado un año después de la masacre, ya se escuchaba que César Pérez había planeado el ataque que dejó 45 personas muertas y más de 60 heridas, así que se lamenta: "justicia aquí hubo a medias, sí, lo condenaron, pero dejaron pasar mucho tiempo. Ahora hay que reparar de verdad a las víctimas".

Pérez debe indemnizar
La Corte Suprema de Justicia fue clara ayer. Por conceptos de perjuicios morales, "quedando entre ellos el daño a la vida" y por concepto de daño moral, Pérez deberá indemnizar a las víctimas. Son cerca de 3.800 salarios mínimos legales vigentes de 1988 para algunos de los afectados. En ese tiempo, el salario mínimo era de 25.637 pesos.

Según el fallo, y como ejemplo, María Ferney Castaño Idarraga recibiría 500 salarios mínimos legales; es decir, 12.818.500 pesos. En ese orden, Esperanza Noris Restrepo recibiría el equivalente a 800 SMLV, Luz Marina Escobar, 500; María Patricia Restrepo, 700; "los cuales se deberían indexar al momento de la liquidación".

Sin embargo, Luisa Fernanda Rivera, personera del municipio, dice que aún hay familias a las que el Estado no ha indemnizado, que son pocas, pero que aún existen.

No más afuera de su despacho, una mujer cuenta la historia de una anciana muy pobre a la que "no le han dado" nada por la muerte de su marido, al que ella misma, dice la mujer, vio caer de un clóset en el que se escondió acurrucado.

La Personera cuenta que desde hace unos 15 días se sabía que al autor intelectual de la masacre lo iban a condenar, aunque no se sabía a cuantos años, que por esto no hay gran movimiento en el pueblo ni se escuchan voces de víctimas.

Pero en el pueblo, junto a la escultura del minero, en los cafés, en las esquinas, la desazón es alta. Todos coinciden en que la condena fue muy bajita. "Ni siquiera un año por víctima masacrada", dicen.

La Corte Suprema de Justicia decidió que César Pérez García no podrá ejercer cargos públicos por diez años. La decisión, explicada en el fallo, apunta a que la "inhabilitación" de derechos y funciones públicas en este lapso el cual "era el máximo que se establecía en la normatividad vigente para la época".

Pero ni esto conforta a los segovianos. La muerte, que se paseó hace 25años en camperos, disparando contra los segovianos, dejó profundas heridas que aún sangran y duelen en su memoria desteñida.

Contaron con un testimonio
Para el abogado defensor, Jorge Aníbal Gómez, la irregularidad en el fallo de la CSJ es que tuvieron en cuenta solo el testimonio de Alonso de Jesús Baquero, alias "Vladimir" y este fue de oído, o como explica Gómez, testimonios en los que el exparamilitar "no le consta que el doctor César Pérez hubiera coordinado u ordenado esa masacre".

Argumentó el abogado de Pérez que los testimonios de "Vladimir" fueron reiterados con contradicciones, "incurriendo en imprecisiones y declarando a partir de cinco años cuando pidió a la Fiscalía que le recibieran la declaración. Esa es la única prueba y así lo reconoce la Corte".

La alcaldesa del tiempo de la masacre, Rita Ivonne Tobón, señaló en el desarrollo del proceso que Pérez García fue el ideólogo del asesinato selectivo y de crear el grupo ‘Muerte a Revolucionarios del Nordeste’, para crear escenarios de terror en Segovia, como antesala del hecho.

En el fallo de la Corte se señala que la masacre fue el resultado de reuniones y consensos hechos entre César Pérez, Henry Pérez y Fidel Castaño con el único objetivo de demandar de los jefes paramilitares la realización de este hecho "como retaliación contra la comunidad segoviana por haber apoyado en las elecciones del año 1988 el proyecto político de la U.P".

No obstante hay un regocijo secreto entre los que vieron pasar hace ya más de 24 años los camperos con hombres armados para la guerra, una guerra que fue contra civiles; los que escucharon tronar los fusiles y las granadas de fragmentación; los que se escondieron de miedo, los que vieron los remolinos de sangre bajar por las esquinas del pueblo, después de la lluvia que se sucedía con la masacre.