Nicanor Restrepo defiende el capitalismo criollo
Aunque desde 2004 no es la voz oficial del poderoso Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), Nicanor Restrepo Santamaría mantiene vivo su poder, respeto y admiración entre hombres de negocios y servidores públicos.
En tono de historiador, advierte que el reto de las firmas colombianas, y antioqueñas en particular, es mantener el control accionario en manos de capitalistas nacionales y, de paso, conservar la influencia que los empresarios tienen en materia de políticas públicas.
En conferencia, el pasado jueves en la asamblea de Proantioquia, el ex presidente de Suramericana recordó que si bien en algunas coyunturas nacionales y locales los empresarios han pasado del amor a la feroz crítica de los gobernantes, lo mejor es que haya cercanía con los gobiernos.
Aunque no lo recordó, él mismo fue Gobernador de Antioquia y hasta Comisionado para la Paz.
Sus investigaciones como estudiante de sociología del Instituto de Altos Estudios de París, le han confirmado que esa proximidad ha ido más allá, llegando a lo que en Francia se denomina "pantuflaje". Esto es, empresarios que pasan a través de una puerta giratoria de los negocios privados a los cargos públicos y viceversa.
Claro que en nuestro caso, afirma Restrepo Santamaría, los empresarios se cuidan de no capturar al gobernante ni los beneficios del sector público. La relación, añade, es transparente y está llena de controles.
Según sus datos, entre 1940 y 2002, el 67 por ciento de los miembros del Senado y el 60 por ciento de los integrantes de la Cámara de Representantes, eran de origen empresarial. Del 70 para acá es casi un milagro ver a un empresario en esas actividades políticas, con excepciones como las de Juan Gómez Martínez, John Gómez Restrepo y la familia Gaviria, propietaria del diario El Mundo, para citar apenas unos casos.
Pero aunque los hombres de negocios se marginaron de lo electoral, no se esfumaron del poder Ejecutivo. De los 616 ministros titulares nombrados entre 1940 y 2004, el 10 por ciento eran empresarios antioqueños.
En el gobierno de Virgilio Barco Vargas se tuvo una menor presencia, pero calificada, con paisas como Germán Montoya Vélez y Gustavo Vasco Muñoz, quienes son recordados en calidad de "superministros".
Otro rasgo interesante es que los empresarios llegaban a cargos estatales clave, como las carteras de Hacienda, Desarrollo, Obras Públicas y la Cancillería.
Restrepo Santamaría disiente de quienes hablan con nostalgia de aquella Antioquia Grande y de quienes dicen que desde López Michelsen el meridiano de la política no pasa por este departamento. La región sigue pesando, igual que hace 120 años en la generación de riqueza, con 15 por ciento del Producto Interno Bruto.
Como eterno estudiante, Nicanor Restrepo considera que la educación es otro de los secretos para mantener la presencia privada en las políticas públicas.