Histórico

No a las campañas negras

Señores candidatos: luchen por sus ideas y programas, por ganar el favor popular, pero no den golpes bajos a sus contendores. Los colombianos todos no pueden tener su conciencia tranquila si rebotan rumores, ofensas, mentiras y amenazas. Si lo hacen, se vuelven cómplices de los delincuentes que se amparan en el anonimato.

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08 de mayo de 2010

¿ A quién, en materia política, favorece lo que ha sido denominado "campaña negra"? A nadie. Por el contrario, perjudica no sólo a todos los habitantes de este país sino a los mismos candidatos, sin excepción. Perjudica a quien la lanza al aire y a quienes son el objetivo fundamental. Toda campaña negra carece de los mínimos éticos y es cobarde. Casi siempre pretende camuflarse en el anonimato.

Los colombianos tenemos derecho a una contienda electoral limpia en la que los candidatos propongan tesis, proyectos y programas con total claridad y seriedad.

Con basura no se construye democracia, sino todo lo contrario. Con basura salen favorecidos quienes no quieren el sistema democrático ni el Estado de Derecho, porque necesitan el caos para poder mantenerse.

Por otra parte, quienes se intentan esconder en el anonimato de internet para atacar a aquellas personas que tienen otros planteamientos, prioridades y escala de valores, acabarán siendo descubiertos. Usan el rumor, la injuria y hasta la calumnia, porque saben que de ellos algo queda. Lo más grave es que han llegado hasta la amenaza al don más preciado, la vida. No les importan las consecuencias. Tampoco, el ser delincuentes reales que utilizan mecanismos virtuales.

Desde esta casa editorial hacemos un llamado a todos los colombianos de buena voluntad y muy especialmente a los candidatos y a sus cuadros directivos para que se comprometan a sancionar a quienes pretenden ayudarles con la llamada "campaña negra".

Los colombianos todos no pueden tener su conciencia tranquila si rebotan rumores, ofensas, mentiras y amenazas. Si lo hacen, se vuelven cómplices de los delincuentes que se amparan en el anonimato.

Los candidatos, por su parte, no pueden ser ligeros al contestar ante los tentadores micrófonos, señalando negativamente a sus pares en la contienda electoral o insinuando, sin ningún sustento serio, que otros candidatos son los autores de mensajes injuriosos, calumniosos o amenazantes.

En Colombia habíamos llegado a un estadio de madurez electoral. Ahora, sin embargo, percibimos un retroceso. Señores candidatos: luchen por sus ideas y programas, por ganar el favor popular, pero no den golpes bajos a sus contendores. Tampoco, al Gobierno. Piensen en el daño que hacen y se hacen. Piensen también en quiénes -en Colombia y en el exterior- se favorecen de estas prácticas antidemocráticas. No sirvan en bandeja lo que los enemigos de la democracia quieren.

Por el contrario, logren que en esta contienda por la Presidencia salga favorecida la institucionalidad. Ustedes tienen una seria responsabilidad con el futuro de Colombia y en especial con los niños y jóvenes de hoy que merecen el país que soñamos y que el Gobierno actual ha impulsado. Estas elecciones no pueden ser un juego macabro que debilite la frágil democracia que con tanto esfuerzo se ha construido y que las mayorías de buena voluntad apoyan y desean continuar.