No es momento de callar
Tan amiga de los micrófonos y tan locuaz en los foros internacionales cuando se trata de hablar contra su propio país, ahora la exsenadora Piedad Córdoba opta por guardar silencio dentro de las investigaciones disciplinarias adelantadas en su contra por la Procuraduría General de la Nación.
No debería renunciar la fogosa exparlamentaria al ejercicio de sus derechos fundamentales y, por el contrario, debe aprovechar para presentar cuantos argumentos estime oportunos en su defensa. Mal hacen quienes le aconsejan, posiblemente desde el exterior, omitir cualquier actuación en el proceso, pensando quizás en posteriores reivindicaciones en instancias internacionales.
Callando, también priva a los colombianos de saber muchas cosas pendientes de aclarar.