No estamos bien cubiertos para soportar el invierno
ANTE LA LLEGADA de la nueva temporada invernal, el país vuelve a quedar en alto riesgo. Lo complicado del asunto es que el nivel de aseguramiento sigue siendo en niveles muy bajos, dicen los empresarios del sector.
La vulnerabilidad de Colombia frente a los desastres naturales sigue siendo alta. Solo entre un cinco y un ocho por ciento de las empresas, microempresas e industrias cuentan con un mecanismo de protección contra riesgos climáticos. Y ni hablar de las personas naturales, donde el aseguramiento es similar o mucho más bajo.
Las intensas lluvias de comienzos y mediados de 2011 obligó a las compañías colombianas a desembolsar más de 600.000 millones de pesos.
De acuerdo con Carlos Varela, director de la Cámara de Terremoto de Fasecolda, quien intervino en la instalación de la Convención Nacional de Seguros que se realiza en Cartagena, los siniestros pueden ser más altos, y a ellos se sumarían los que vienen para el final de este año.
La mayor parte de recursos, más del 50 por ciento, fueron cobrados por personas jurídicas que terminaron afectadas por las inundaciones, en especial en los departamentos del Valle del Cauca y Atlántico. El nivel de aseguramiento de los hogares sigue siendo bajo y así se evidenció en el pago de siniestros que hicieron las compañías colombianas.
El gremio de las compañías de seguros, Fasecolda, celebra 35 años en esta convención. Allí, el presidente de la Junta Directiva, Fernando Quintero, dijo que los daños que sufrió el país en la pasada temporada invernal alcanzó los 8 billones de pesos. Según el directivo, la situación es crítica sobre todo ahora que se habla de un recrudecimiento de las lluvias para lo que queda de 2011.
No es para todos
Pero no hay seguro para todos o sí existe, pero no todas las aseguradoras están dispuestas a proteger a todos los sectores de la población, como los habitantes de las zonas vulnerables, en especial a los campesinos.
Para garantizarle la cobertura a estas personas, una de las soluciones que plantean los expertos es que el Gobierno traslade a los afectados a otras zonas, donde no sean frecuentes los desastres naturales. La razón, la explica Carlos Varela, es que resulta inviable para las compañías asegurar a un cliente que tiene un siniestro garantizado.
Para Gonzalo Alberto Pérez, presidente de Seguros Suramericana, entidad que pagó 50.000 millones de pesos de los 600.000 millones que giró la industria, lo más grave son las afectaciones de las viviendas, porque para el 90 por ciento de los colombianos el patrimonio está representado en sus propiedades. La baja cobertura en personas naturales es preocupante y dice que en el gremio que no supera el 5 por ciento. Ello también se hizo evidente en el hecho de que más del 50 por ciento de los siniestros de la pasada ola invernal fueron cobrados por empresas.
Gilberto Quinche Toro, presidente de Positiva Compañía de Seguros, afirma que para tener un seguro no hay que tener dinero. Retoma el caso de los microseguros como alternativa de protección en situaciones como las que vive el país, donde la vulnerabilidad está en cada esquina. "Hay que dejar de lado ese mito de que los seguros son para los ricos. Aquí hay campo para que muchos colombianos tengan un seguro y se protejan, sobre todo ahora que hablamos que la temporada invernal va a arreciar. Esta es una forma de cubrirse contra los riesgos", concluye.