Histórico

NO HEMOS SALIDO DE LA PATRIA BOBA

11 de julio de 2013

Mienten los libros de historia: la patria boba no fue un periodo entre 1810 y 1816. No. De la patria boba no hemos salido y el problema es que muchos creen que sí.

Hace pocas semanas se firmó un convenio por 66.000 millones de pesos entre el Ideam y el Instituto von Humboldt que estudia nuestra biodiversidad.

El objeto es claro: delimitar los páramos, una tarea que hizo el sabio Caldas hacia principios del siglo 19.

Hay que redefinirlos porque hay muchas empresas mineras interesadas en explorar y explotar en ellos, lo que está prohibido por la Constitución.

Pero si se corren hacia arriba, problema resuelto así sea a medias: se les podrá dar permiso para arrasar.

Un páramo, esa inmensa reserva de agua y biodiversidad, es páramo porque tiene una zona de amortiguación que le ayuda a funcionar, así dentro de él existan hoy presiones enormes como la ganadería extensiva y el cultivo de la papa.

Lógico. Los académicos andan de pelo parado ante semejante absurdo. El profesor de la Universidad Nacional Ernesto Guhl Nannetti advirtió que lo que se debería estudiar es determinar qué existe en ellos, qué está disponible.

Al reducir el tamaño y con el cambio climático que se siente más en las alturas, estas fábricas de agua quedan más cerca de la extinción.

La semana pasada en la reconocida revista científica estadounidense Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Anthony Waldron y colegas publicaron un estudio con la lista de los 40 países que menos invierten en cuidar su biodiversidad. Colombia figura en el puesto 27.

Esto, pese a que somos el segundo país con más vida diversa en el mundo. El primero en especies de aves y en vertebrados, por ejemplo.

De cuando en cuando, algún gobernante se ufana de esto ante el mundo, pero no se pasa de las palabras para saber qué tenemos y para qué nos puede ser útil.

¿Si esto no es una patria boba, qué lo es?

El cemento y la minería son los dioses de la modernidad colombiana. No se mira más allá y todos los esfuerzos se encaminan a que se extiendan más.

Un problema acentuado por la bajísima capacidad de entendimiento científico de los políticos y, en contraste, su altísima cantidad de compromisos con sus patrocinadores.

Maullido: ¿Quién es quién? Lo leí en un estudio; hoy los hombres se afeitan tantas cosas como las mujeres.