Histórico

No somos indiferentes

Loading...
27 de octubre de 2008

Con profundo dolor de patria y de colombiano escuché las palabras de Íngrid Betancourt en el discurso cuando recibió el premio Príncipe de Asturias, haciendo alusión a una conversación con Luis Eladio Pérez, compañero de cautiverio. No es justo que estas personas ya luciendo semblantes diferentes y costosos trajes, estén recorriendo el mundo hablando pestes de nosotros, sus compatriotas. Cómo es eso de que duele más la indiferencia de la sociedad que el secuestro como tal. A qué sociedad indiferente se estaría refiriendo. Miro con desconsuelo las caras de los asustados y contritos asistentes a ese acto y para mayor tristeza percibí que le estaban creyendo. En una cosa podría estar de acuerdo con ella, en que pudimos hacer más por ellos y aún podemos hacer más por los que siguen sufriendo ese horror.

Desde que Íngrid fue secuestrada y para hablar sólo de su caso, los colombianos no hemos parado de salir a las calles a pedir su liberación y la de todos los secuestrados. Las autoridades no han dejado de actuar con todos sus medios disponibles para lograr su rescate. La diplomacia de nuestro país no ha dejado de pedir ayuda internacional para lograr la pacificación de nuestro suelo. Los medios de comunicación han puesto desde siempre todos sus recursos a disposición de esta causa. La Iglesia tiene montados varios sermones y oraciones para que termine esta barbarie.

Los mismos secuestrados han salido a agradecer y a decir que si no hubiera sido por el respaldo de todos los colombianos, ellos estarían condenados a la muerte en la selva. En las escuelas, colegios y universidades todos a una por esa causa. Los familiares de los secuestrados han hecho de todo para arrancar a sus seres queridos de las garras de los malhechores. Y hay más datos que me haría muy extenso en enunciar. Vuelvo y digo, no me explico cuál es la sociedad indiferente.

Convenzámonos de una vez, la guerra en Colombia va para largo porque las guerras han sido, son y serán por poder y dinero y en este lado del mundo es la única que tienen los emporios de armamentos. Que no son solo particulares, también y sobre todo son oficiales o estatales. O si no miremos cómo rugen las armas rusas en nuestra nuca. Y seguimos siendo ingenuos, a nuestro Ministro de Defensa le dijeron allá en Rusia que las armas compradas por Venezuela no llegarían a las guerrillas de las Farc. Con tanto sufrimiento y tanta guerra ya deberíamos ser menos tontos en esos menesteres. Yo creo que esas armas matarán más colombianos que venezolanos

Si con decisión y fortaleza nos tratan como nos tratan, qué pasaría con los pusilánimes estadistas que están en la fila y con los compinches del Polo. Dios guarde mi patria.