“No soy ningún patadura”
El volante Yonny Ramírez, campeón con Chicó y Millos, no se considera malintencionado, sino temperamental.
Yonny Ramírez dice tener la conciencia tranquila, porque nunca va a la "carne" sino al balón, tampoco se considera un patadura y sí que menos provocador como lo pregonó estos días Wílder Medina.
Sin embargo, admite que "hay que saber pegar y saber simular en un campeonato en el que los árbitros no dejan jugar por tanto pito". Además, el volante de Millonarios, que todavía tiene en litigio su situación con Chicó, cuenta que de joven admiraba a Ricardo Chico Pérez y Leonel Álvarez.
¿Cómo su va litigio con Chicó?
"La demanda aún está en proceso y la ley laboral resolverá. Gané el derecho al trabajo, pero el juez revocó la parte de los derechos que reclama Chicó pidiendo 500 millones a Millos cuando son míos y ya le dieron 150 millones por el préstamo".
¿Aseguran que usted es el provocador mayor?
"No es verdad, todo se debe a las situaciones propias del fútbol. Lo que dijo Wílder no tiene razón de ser, ya que lo único que hago es apelar a mi temperamento y mostrar fútbol aguerrido; entro fuerte pero sin mala intención".
¿Entonces es un simulador?
"Todo va con la experiencia, a veces uno se vuelve mañoso, pero eso es normal, más cuando acá a los árbitros les gusta pitar cualquier falta. El secreto, especialmente en el fútbol internacional, es saber pegar, porque un profesional debe entrarle fuerte al balón sin ser mala leche con los colegas. Nunca voy a la ‘carne’, siempre busco el balón".
¿Es cierto que Bedoya fue el que le recomendó la pinta?
"Cuando jugamos juntos en Chicó, Gerardo, que sigue siendo mi amigo pese a su calentura en la cancha, me dijo ‘hágase algo para que lo referencien porque en estos elencos es difícil’. Fue ahí cuando acudí a la trenza y después pasé a la cresta, pero pienso volver a la colita atrás".
¿Usted seguía a los patadura de niño?
"Soy de la escuela pasada, en la que sobraba el sentido de pertenencia, nadie se quejaba y los jueces no cortaban tanto el juego. Desde joven me identificaba con Freddy Rincón, Chicho Pérez, Leonel Álvarez, Bendito Fajardo y el Toro Ómar Cañas, quienes combinaban el talento con el temperamento".
¿Pero es de los que más amonestan?
"No quiero alcanzar el récord de Bedoya ni el de Pimentel. Tanto que hablan de mí y apenas tengo tres expulsiones. La cuenta que sí perdí fue de las tarjetas amarillas".
¿Cuál es su estilo de juego?
"Yo sé jugar buen fútbol y defender la pelota pese a que digan que soy patadura. Mi estilo es similar al del argentino Javier Mascherano y creo que tengo algo del español Xavi".
¿Siempre ha sido rudo?
"En los 12 años que jugué en Envigado no tuve esa fama, tampoco en Chicó donde también fui campeón como en Millos. Es más la mala imagen que me hacen. Soy una persona tranquila fuera de las canchas y cariñoso con mi esposa Luisa Fernanda Buriticá y mi hijo Matías, quien nació en Medellín hace 9 paisas y me tiene feliz haciendo teteros y cambiando pañales".