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No todo está bien en los retos de la educación

ANTIOQUIA, Y VARIOS municipios de la región, tienen cifras inquietantes sobre calidad y cobertura. Así lo reveló la ministra de Educación, María Fernanda Campo. ¿Dónde está la falla?

01 de octubre de 2011

Un jalón de orejas o una pasada al tablero. Así podrían verse las cifras que entregó en Medellín la ministra de Educación, María Fernanda Campo Saavedra, y que generan inquietudes sobre el compromiso y la responsabilidad en ese tema.

Si bien en esta región hay cifras que pueden sustentar que la inversión en educación es buena, eso no borra del pizarrón que el 10 por ciento de la población en edad escolar de Antioquia está por fuera del sistema de preescolar, básica y media.

Son cerca 123 mil niños que no estudian en el departamento, ¿por qué? De las dudas ni siquiera se libran municipios con buena fama en educación como Envigado, donde, dijo la Ministra, tienen uno de los mejores índices de calidad pero no hay cobertura para el 24 por ciento de los que deben estar en preescolar, básica y media. En Apartadó falta por atender el 30 por ciento y en Turbo hay buena cobertura pero baja calidad.

Las razones para esas situaciones podrían ser varias. Algunos de los entes territoriales certificados mencionados, es decir aquellos que pueden gestionar de manera autónoma los recursos de educación, pueden estar fallando en el manejo de esos dineros.

Eso mismo podría estar pensando Campo Saavedra cuando dijo que se trata de gestionar bien, que esos municipios les den buen curso a los rubros que tienen. Si bien en ocasiones anteriores la Ministra ha denunciado casos de corrupción para desfalcar al sistema, aseguró que no tiene casos confirmados en Antioquia.

Al tiempo, sin embargo, anunció que para el próximo año espera que todos los entes certificados del país (este departamento tiene ocho) reciban auditoría.

La revisión -ojalá se hiciera- debería extenderse a todos los municipios donde el estado de la infraestructura escolar evidencia negligencia y abandono.

No son pocos los casos donde las escuelas, incluso las ubicadas en los cascos urbanos, están deterioradas y escasean los materiales didácticos. Escuelas que cada año, como suele ocurrir en Bolombolo, Antioquia, son ocupadas durante meses por damnificados por el invierno.

¿Influye la infraestructura sobre la calidad y la cobertura? Los expertos se dedican a resolver esa inquietud pero cualquiera podría tener pistas al preguntarse si no aprende más y mejor un niño en un aula aseada, iluminada, con asientos cómodos, conexión a internet y con un profesor durante todo un año.

Y es que ese es otro asunto que podría incluirse entre la lista de posibles razones para las inquietantes cifras del Ministerio. En una escuela rural de Santa Bárbara, debido a los trámites de la cobertura contratada, este año los estudiantes solo tuvieron profesor hasta julio. Fueron siete meses sin clases que los ponen en desventaja.

En otros casos habría que revisar qué tanto afecta la formación los concursos para ubicar docentes. Hay niños que tienen en un año hasta tres profesores para la misma materia por las rotaciones que se hacen y en otros casos es posible que ni siquiera lleguen.

¿Es también cuestión de tiempo? En el caso de la calidad podría ser, porque si se compara entre las horas de estudio en un colegio privado frente a uno oficial, la diferencia podría ser de años de clases.