Nobel de Paz contra exterminios masivos
La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas ganó el premio 50 días después del ataque con gas sarín cerca de Damasco.
El premio Nobel de la Paz, otorgado ayer por el comité noruego a la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas " por trabajar para eliminar el azote que ha preocupado a generaciones desde la Primera Guerra Mundial", es mucho más que un diploma, una medalla y ocho millones de coronas suecas.
Lo dijo el mismo rostro visible de la organización ganadora, Ahmet Uzumcu: "El premio es un refuerzo para nuestra motivación y dedicación para conseguir la paz en Siria y para su pueblo. Hoy vemos el fruto de estos 16 años, y espero que en la próxima década podamos alcanzar el nivel cero en armamento químico. Siria, que es un reto para nuestra organización, nos ha recordado que queda mucho trabajo por hacer".
El efecto del empujón que el comité le otorgó a la lucha de las potencias por destruir el arsenal químico en Siria fue instantáneo: en cuestión de horas, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó una misión conjunta de la OPAQ y la ONU para destruir las armas químicas en ese país, un necesario paso final para ese proyecto sin precedentes.
El Consejo también le dio luz verde a una propuesta bosquejada por el secretario general Ban Ki-moon para establecer una misión de la ONU y la OPAQ, de aproximadamente 100 miembros, para realizar la destrucción de las armas en tres fases para mediados de 2014. Emocionado, Ban Ki-Moom destacó el hecho de que la concesión del Nobel de la Paz a la OPAQ se haya producido 50 días después del ataque con armas químicas registrado cerca de Damasco.
Este reconocimiento llega casi cien años después del primer uso de ese armamento, por lo que "lejos de ser una reliquia del pasado, las armas químicas siguen siendo un peligro real y presente", dijo el funcionario de la ONU.
Origen de OPAQ
La OPAQ fue creada en 1997 con el fin de hacer cumplir la Convención sobre Armas Químicas, el primer tratado internacional que declara ilegal todo un tipo de armamento.
Con sede en La Haya, Holanda, la organización ha trabajado fuera de los reflectores hasta este año, cuando las Naciones Unidas solicitaron el apoyo de sus expertos para ayudar a investigar presuntos ataques con este tipo de armas en Siria.
"Los tratados y la labor de la OPAQ han logrado que se defina el uso de armas químicas como un tabú bajo las leyes internacionales", indicó el comité noruego que otorga el Nobel, en Oslo.
"Hechos recientes en Siria, donde las armas químicas han sido usadas de nuevo, han subrayado la necesidad de aumentar los esfuerzos por acabar con tales armas", concluyó.
El galardón de ayer fue anunciado sólo unos días antes de que Siria se una oficialmente como un estado miembro del grupo. Los inspectores de la OPAQ se encuentran ya en Damasco en una misión de desarme, respaldada por la ONU, para verificar y destruir el arsenal de gas venenoso y agentes neurológicos del presidente sirio Bashar Al Assad en medio de una guerra civil.
El director dijo que los 1,2 millones de dólares correspondientes al premio se usarán "para alcanzar las metas" de la Convención, la eliminación de las armas químicas.
La reacción en Siria a la decisión del comité se polarizó notablemente. Louay Safi, figura prominente en el principal bloque opositor, dijo que el Nobel es "un paso prematuro".
"Si este premio es visto como ejemplo de que las inspecciones de armas químicas promoverán la paz en Siria, ésa es una percepción equivocada", dijo Safi desde Qatar.
Fayez Sayegh, legislador del Partido Baaz, del Assad, dijo que el premio subraya "la credibilidad" del gobierno de Damasco. Agregó que siria está dando un ejemplo a países que poseen armas químicas o nucleares.