¿Nos duelen los muertos?
Pareciera que todo volviera a la normalidad, pero no. El drama y el dolor que aún están sobre la vía entre Medellín y Quibdó alcanzan para inundar de desesperanza a los médicos del hospital local de Carmen de Atrato, quienes ahora se enfrentan a algo tan duro como la muerte: el abandono de los cuerpos de las víctimas.
Como un llamado desesperado hay que recibir las peticiones que han hecho los médicos del centro hospitalario para que las autoridades nacionales o la Gobernación de Chocó ayuden a evacuar los cuerpos de las personas que no han sido identificadas o reclamadas por sus familiares, pues se están descomponiendo cada vez más ante la falta de un cuarto frío o una cava en la que puedan conservarse, pues el hospital no tiene esa infraestructura.
El tema está a punto de convertirse en un problema de salubridad y eso agravaría lo que de por sí ya es una tragedia con las cerca de 40 personas que murieron en el accidente del bus de Rápido Ochoa.