Histórico

Nueva generación de camorreros

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29 de abril de 2011

Quienes votamos por Álvaro Uribe para sus dos períodos presidenciales fuimos seducidos, en parte, por el carácter que demostraba al enfrentar a sus adversarios.

Decir las cosas en tono fuerte le trajo a Uribe el apoyo de millones de colombianos (que premiamos su personalidad con el voto) y el respaldo que todavía tiene en todas las encuestas.

Sin embargo ese factor del temperamento de Uribe parece que no se quedó sólo en él.

Hay una nueva generación de dirigentes que se creyeron el cuento de tener que imitar algo tan único como la personalidad de un líder para atraer el mismo fervor; para ellos no son importantes las condiciones innegables de liderazgo, de trabajo y de resultados que demostró el expresidente.

Para ellos lo que importa es hablar gritado, abrir su mano derecha y moverla de manera horizontal o empezar cada respuesta a un periodista diciendo: "Por Dios".

Como ejemplo de lo anterior, hace pocos días escuchamos en una emisora de Medellín a un joven precandidato a la Gobernación increpando a un contradictor suyo, y en tono alterado lo llamaba "caballerito" y le repetía: "aprenda a ser un hombre".

Igualmente otro precandidato a la Alcaldía (no tan joven como el anterior) respondió enfurecido a una crítica que le hice en Twitter por su evidente copia del tono de voz y ademanes de Uribe.

Es inevitable que los seres humanos adoptemos cosas de quienes admiramos, es una condición natural; pero de ahí a basar su accionar político en algo tan personal como la forma de expresarse de otro, deja mucho que decir de quienes aspiran a gobernarnos.

Además estos dirigentes sólo copian las actitudes fuertes del exmandatario, y por eso los vemos aprovechando los espacios en medios para formalizar peleas y aumentar el volumen de sus voces.

El carácter de Álvaro Uribe sigue gustando, eso lo demuestra la valoración positiva que mantiene.

Pero no quiere decir que necesariamente los ciudadanos que se consideran uribistas respalden en la nueva generación de políticos a los que arrastren más su voz y la vuelvan nasal, o a quienes utilicen muletillas que -entre otras cosas- tienen marca propia y reconocida.


P.S.: Creía que en el Partido Conservador existía lo que sus mismos dirigentes llamaron alguna vez la 'Regla de Oro' y consistía en que los miembros de los directorios no podrían ser candidatos.

Pero la inscripción de Humberto Tejada como aspirante a la alcaldía de Rionegro rompe la norma.

El muy buen trabajo que había hecho buscando la unidad de su partido, lo borró de un codazo al mostrar ambiciones personales estando aún en el cargo.

Twitter: @carlosaperez