Histórico

Nueva mirada, con desconfianza

28 de febrero de 2009

La plazas de comidas de los centros comerciales de Quito y Guayaquil definen, sin quererlo, aquella manida frase de que Ecuador y Colombia son pueblos hermanos. Siameses, sería un término más justo.

Al lado de restaurantes autóctonos de cebiche o empanadas de aire se ven grandes espacios para hamburguesas El Corral, Crepes and Waffles y tiendas de ropa como Tenis, Pronto, Armi o Naf Naf. Caminar aquí, es igual a caminar allá.

Héctor Quintero, un comerciante quiteño, reconoce que por años el empuje empresarial de los colombianos ha sido una característica admirada en este país pero que últimamente esa imagen "se ha dañado un poco".

"Lo del ataque al campamento de las Farc molestó mucho acá. Sabemos que aquí hay colombianos buenos y malos. Sería bueno que las relaciones se arreglaran para estar como antes", dice.

Actualmente, según la investigación La migración internacional en cifras publicada por Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (Flacso), en el período 2000-2007 del total de ingresos al país, el 75 por ciento fueron colombianos y peruanos. En Ecuador hay un poco más de medio millón de colombianos de los cuales un alto porcentaje están de forma ilegal y por el desplazamiento.

Alejandro Pérez, un joven publicista ecuatoriano, reconoce que la relación ha cambiado y esto se resalta cuando se detienen a bandas de ladrones en donde, con bastante frecuencia, hay uno o más ciudadanos de Colombia.

"Esas rabias se dan por temas de gobierno que uno apenas se entera por la televisión. Uno ni sabe cuál es el problema de fondo. Lo triste es que se pelean dos países hermanos y es claro que a pesar de las peleas, aquí en Ecuador se quiere y se respeta a la gente de Colombia", dicen Giovani Herrera, un taxista de Guayaquil.

En dos países que se parecen tanto, las disputas entre gobiernos terminan abarcado cada esquina y como si los presidentes fueran los papás y las sociedades sus hijos, cada palabra que se dice con odio y resentimiento queda grabada en la mente y trae sus consecuencias.