Nuevos rumbos en países de A.L.
LATINOAMÉRICA VIVIÓ UN año electoral activo, en el que el poder pasó a otras manos en varios países, obligando a muchos Gobiernos a replantear sus alianzas en busca de influencia regional.
Los dos países con las economías más prometedoras de América Latina pusieron sus destinos en manos de mujeres.
La reelección de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner fue el espaldarazo de los argentinos a una gestión que demostró ser capaz de llevar al país de la crisis al crecimiento económico.
Por su parte, los brasileños eligieron por primera vez a una mujer como su Presidente, depositando en Dilma Rousseff la confianza de garantizar la repartición equitativa de la bonanza económica.
La imagen de la mandataria de Brasil se ha fortalecido con su férrea postura contra la corrupción, la que le exigió separar del Gobierno a seis de sus ministros.
En Perú y Guatemala los tarjetones electorales favorecieron a exmilitares.
En el país inca, el actual presidente, Ollanta Humala, asumió una postura moderada con promesas de igualdad social en medio de una economía ascendente, mientras que el guatemalteco Otto Pérez Molina enfrentará el encargo popular de aplicar "mano dura" a la violencia desde el 2012.
El nicaragüense Daniel Ortega permanecerá en el poder durante otros cinco años, tras ser reelegido con el 66,43 por ciento de los votos en unos comicios rodeados de dudas sobre su legitimidad.
Por otro lado, la epidemia de cólera no cesó de expandirse en Haití tras el terremoto del 12 de enero de 2010. Esta condición agravó el panorama, pero no evitó que el país alcanzara una aparente normalidad institucional y celebrara un proceso electoral que culminó con el ascenso al poder del excantante Michel Martelly.