Nunca más
El padrastro golpeó a la bebé de seis meses porque lloraba. Y la golpeó tan fuerte que la menor no se recuperó y falleció la semana pasada. Vivían en Villavicencio, pero podría tratarse de cualquier localidad donde la violencia familiar ocupa los espacios del afecto, el diálogo y la comprensión.
Y no se trata de hechos aislados. La preocupación de las autoridades se hizo manifiesta el año pasado en el momento de los balances: de todas las formas de violencia que se presentan en el país, la que mayor incremento presentó fue la familiar, incluidas agresiones entre parejas y a los hijos mismos.
Sucesos como éste encogen el corazón y nos hacen preguntarnos ¿cuál es la génesis de una agresión de este tipo? ¿Dónde quedan el buen trato y el cuidado que cualquier criatura merece? Y nos obligan a elevar un clamor: nunca más. ¡Nunca más un niño golpeado!