Nutrición tiene Banco para rato
De una buena alimentación depende el correcto desarrollo cognitivo de los niños. La gestión del Banco de Alimentos de Medellín busca garantizar la seguridad alimentaria en la región.
En Colombia, 5.000 niños mueren de desnutrición cada año. Adicionalmente, la Unicef calcula que cerca del 12 por ciento de los niños del país sufren de desnutrición crónica lo que les traerá problemas cognitivos y de desarrollo por el resto de la vida.
Esto significa que, de entrada, aquellos niños desnutridos van a estar en desventaja frente a los otros, pues su proceso de aprendizaje será más lento.
Son estas alarmantes cifras las que le dan la razón de ser al Banco de Alimentos de Medellín, creado hace 12 años con el objetivo de garantizar seguridad alimentaria a la población vulnerable.
En busca de una mayor eficiencia y para llegar a más personas con una mejor calidad, la organización está pasando de ser simplemente una despensa que recibe donaciones a realizar alianzas estratégicas con el sector privado y articular proyectos de la mano con el Gobierno y organismos multilaterales para atacar directamente el problema de desnutrición.
"Además de recoger los alimentos, hacemos toda una gestión para repartirlos, porque no se trata de entregar por entregar. Las instituciones beneficiarias están focalizadas en poblaciones vulnerables específicas que nos permitan hacer un seguimiento y caracterización para saber sus necesidades y su público. También hacemos un análisis financiero y jurídico, para estar seguros de que realmente lo necesitan y que son legales", explica Luis Guillermo Bonilla, director ejecutivo del Banco de Alimentos, quien agrega que al tener un norte claro como la nutrición, la organización ha logrado posicionar proyectos con madres gestantes y lactantes y un número importante de instituciones.
Los alimentos vienen de...
Las 25 a 30 toneladas de alimentos mensuales que mueve el Banco provienen de la empresa privada, los grandes mayoristas y los agricultores y se recoge a través de varias modalidades. "Está el empresario que dona, al que le compramos consiguiendo buenos precios por cantidades y también el agricultor con el que hacemos intercambios".
Ese intercambio, o trueque, consiste en darle al agricultor artículos para el hogar a cambio de alimentos. "Por ejemplo, a un campesino le damos una estufa a cambio de un racimo de bananos. Esos artículos de hogar son donaciones", explica Bonilla.
Cuestión de competitividad
Julia Elvira Ulloa, directora de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia (Abaco), señala la importancia de una buena nutrición desde la gestación. "Una investigación de cortes histriológicos de neuronas mostró claramente la diferencia entre un niño nutrido y uno desnutrido. El desnutrido no tiene las mismas conexiones que tendría un cerebro saludable".
Ulloa hace énfasis sobre el impacto que genera la población en estado de desnutrición sobre el país, ya que también afecta la competitividad.