Histórico

Obama y Gina nos ponen a pensar

18 de enero de 2009

"Tiene derecho a criticar, quien tiene un corazón dispuesto a ayudar" fue una de las sentencias famosas de Abraham Lincon, presidente número 16 de Estados Unidos, entre 1861 y 1865, recordado por estos días por el 44 presidente electo de esa nación Barak Obama, quien al montarse en un tren que lo lleva de Filadelfia a Washington, emuló el recorrido de Lincon realizado en 1861, de cuna humilde y quien se convirtió luego en una leyenda por su honestidad, compasión por los más débiles, fortaleza de espíritu y brillante oratoria.

La evocación de Lincon por parte de Obama lo aleja del discurso netamente económico -prioritario ante la crisis- y lo compromete, de cara al mundo, con algo más trascendente que él mismo expresó antes de tomar el mencionado tren: "Lo que se requiere es una nueva declaración de independencia, no sólo de nuestra nación, sino de nuestras propias vidas. Independencia de ideología, de pensamiento, de prejuicios y de fanatismos ruines". Lo que el nuevo presidente de Estados Unidos está planteando, y no lo habían hecho los anteriores y mucho menos el saliente, es una renovación moral y ética de la Federación, que tendría repercusiones globales. Esto mismo puede leerse de su carta escrita en las últimas horas a sus hijas Sasha y Malia: "Su abuela me ayudó a entender que América es grande, no sólo porque es perfecta, sino porque siempre puede ser mejor, y que el trabajo no acabado para perfeccionar nuestra unión recae en cada uno de nosotros... Espero que ambas retomen esa responsabilidad... Estas son las cosas que quiero para ustedes, crecer en un mundo que no ponga límite a sus sueños ni metas fuera de su alcance, y que crezcan como mujeres compasivas y comprometidas que ayudarán a construir el mundo?".

Mis expectativas sobre Obama no están centradas en la economía; la crisis allí es tan profunda que lo que habrá que hacer es transformar valores y prácticas -en lugar de suicidarse- e intentar un nuevo esquema de vida. En lo que me sueño es en la nueva cultura que surgirá entre tantas cenizas y en el cómo su brillante oratoria inspirará el alma maltrecha de Occidente. Él ha invitado a sus hijas a ser "mujeres comprometidas", él ha creído en Hillary Clinton? Él, con esta carta a sus hijas y Gina Parody con su renuncia al Senado y a la U para ser consecuente con sus principios y convicciones, me ha puesto a pensar, una vez más, en el talante femenino que se requiere para reconstruir tanto a los Estados Unidos como a Colombia. Admiro a Gina, a Marta Lucía Ramírez, a Cecilia López, por su honestidad, disciplina y coherencia. Necesitamos mujeres así para recomponer el camino. Mujeres de Antioquia y Colombia: despertemos que llegan las elecciones. Llevemos a las mujeres al gobierno de la "Casa Grande".

APARTE. Aviso de El Tiempo en primera página de ayer: "Recompensa a quien explique por qué en el siglo XXI secuestrar, torturar, asesinar y descuartizar a un toro es llamado por algunos arte".