Histórico

“Ocupemos Wall Street”

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21 de noviembre de 2011

Las protestas de los jóvenes estadounidenses contra los abusos de algunas grandes entidades financieras de Wall Street, a quienes inculpan de la falta de empleo y de las tragedias económicas de sus familias, como consecuencia de la codicia excesiva de quienes las dirigen, no están resultando ser tan carnavalescas, ni tan inocentes como las presentaron en un comienzo los medios de comunicación de la utópica izquierda estadounidense. Por esto ha tenido ya que intervenir la policía en algunas ciudades, para evitar que se apoderen de las protestas los vándalos, como acontece con frecuencia en Colombia con el visto bueno de alcaldes ineptos. 

En numerosos casos se ha detectado una buena dosis de marxismo en los jovencitos que todavía eran bebés o que no habían nacido en 1990 cuando se desplomó la Unión Soviética. Por ignorancia, por esnobismo, por no haber tenido jamás en sus hogares ni ejemplo, ni disciplina, hablan algunos de ellos de reemplazar el capitalismo por el socialismo... Definitivamente, “quienes no conocen la Historia la repiten”. 

Pero eso sí, algunos de éstos ya reciben un subsidio mientras se encuentran desempleados, viven mejor que muchos habitantes que sobreviven en los países en desarrollo, disponen de un celular, de una computadora para citarse y de un automóvil para movilizarse, inventos todos de las sociedades capitalistas en los siglos recientes.

Justo reconocer que tienen razón en cuanto a que los Estados no pueden salvar con dineros de los contribuyentes a empresas que han estafado a sus clientes. Justo reconocer que los “yuppies” de Wall Street cargan con buena parte de la culpa. Pero no podemos ignorar, así mismo, que los presidentes estadounidenses, en particular Bill Clinton y George W. Bush, también contribuyeron a la crisis inmobiliaria al pretender que todos allá pudieran ser propietarios de una casa propia sin mayores requisitos para pagarla.

Llama la atención que estadounidenses que reciben premios Nobel de Economía, se hubieran desvelado tanto por preconizar los libres mercados por doquiera, pero no se hubieran dado cuenta de que por medio de las competencias desleales de las monedas devaluadas, de las barreras no arancelarias... su industria manufacturera podría emigrar hacia otros continentes y que los iban a dejar ocupados solamente en los sectores agropecuarios y de los servicios.

En 2002, Bill O’Reilly, comentarista de Fox News, afirmó basado en una encuesta adelantada entre las universidades estadounidenses, que el 75% de sus profesores enseñaban que no existe tal cosa como correcto o incorrecto. Que asuntos como el bien y el mal son relativos a los valores individuales y a la diversidad cultural. O’Reilly concluye: “no ven el mundo como es sino como desean verlo”. Por esto suele afirmarse que el problema del desempleo en la tierra del Tío Sam es un problema con profundas raíces educativas por las cuales se nutren tanto las protestas como los desaciertos de Wall Street y de los políticos.

Resulta ser muy sencillo inculpar al 1% de la población de los fracasos económicos y ocupar Wall Street so pretexto de que se les solucionen problemas de vieja data. Lo que les resulta más complejo es adoptar medidas para evitar que se les erosione su liderazgo mundial por culpa de un capitalismo desacertado, con unos partidos políticos demasiado polarizados y con un presidente inocentón.