Histórico

OEA: muerte anunciada

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09 de julio de 2009

"Es hora ya de que las fuerzas de construcción venzan en la colosal batalla humana a las fuerzas de la destrucción".
José Martí

Desde hace algún tiempo atrás, el teniente coronel Chávez ha venido preconizando la muerte de la OEA, y atacando despiadadamente o lisonjeando, según la ocasión, al secretario general Insulza, para socavarlo moralmente. El plan estratégico del teniente coronel tiene como objetivo la eliminación de la OEA, siguiendo el guión de destrucción de la institucionalidad democrática, que tantos frutos le ha rendido en Venezuela.

Los últimos acontecimientos regionales, como los ocurridos al pintoresco presidente Zelaya; el fracasado intento por parte de los coligados rufianes reunidos en torno al Alba, para atropellar la legalidad internacional, y la incapacidad para lidiar con la oleada neototalitaria que asola la región, ayudan al teniente coronel, para poner en el abismo a la OEA, que ha perdido legitimidad como ente mediador, en los asuntos que atañen a las relaciones interamericanas.

No dudamos en vaticinar que las próximas movidas en el tablero desestabilizador que adelantará el teniente coronel Chávez, apoyado en el peso que tiene el petróleo en la actual coyuntura mundial, será el lanzamiento de una ofensiva final feroz de descrédito contra la OEA, para aniquilarla e intentar imponer en sustitución, alguna suerte de organismo subregional que atienda a su proyecto político internacional. Un clon de esa caricatura llamada Alba.

Está claro que los regímenes forajidos para sobrevivir, requieren de instituciones débiles, para poder acometer sus fechorías y salir impunes de ellas. Es oportuno recordarles a los despistados, que Chávez opera desde y para la oscuridad. Que su objetivo primario es la instauración de su modelo comunifacho. Un régimen que sincretiza lo peor del fascismo, con lo peor del socialismo real.

La OEA es un obstáculo que el teniente coronel debe vencer para allanar el camino a los regímenes neototalitarios de la región. Si los países serios de nuestro hemisferio no accionan decididamente para frenar al teniente coronel, lo que le aguardará a la OEA será, parafraseando a García Márquez: la crónica de una muerte anunciada.