Histórico

Qué es el pacto de Santa Fe de Ralito

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01 de enero de 1900

BogotáEl pacto de Santa Fe de Ralito fue la reunión de 32 funcionarios públicos entre los que se encontraban congresistas, alcaldes, gobernadores y diputados quienes fueron invitados por algunos jefes paramilitares para que ellos firmaran un documento que consistía en "refundar la patria".

A la cita de Tierra Alta Córdoba el 23 de julio de 2001, asistieron 11 congresistas, dos gobernadores tres alcaldes, funcionarios y ganaderos de la región caribe quienes firmaron con las autodefensas el polémico documento.

Qué dice el documento
El documento de Ralito sostiene que busca fortalecer la unidad de la Nación asegurando a sus integrantes, la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, "hoy nos confiere la irrenunciable tarea de refundar nuestra patria, de firmar un nuevo contrato social". Se sostiene en él.

El pacto sostiene que todos los firmantes quienes se hicieron presentes en esa reunión asumen el compromiso de garantizar los fines del Estado: "defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo".

Así mimo, el documento resalta la búsqueda para contribuir a fundar una nueva Colombia, en donde "toda persona tiene derecho a la propiedad y tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que solo ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad".

Cómo se dio a conocer
La reunión de Ralito se conoció por boca del senador del partido Colombia Democrática, Miguel de la Espriella. En declaraciones para un diario bogotano dijo que a cerca de 40 dirigentes, entre ellos funcionarios del Gobierno, "nos llegó una citación", dijo, a la cual no pudieron resistirse. "Exigieron nuestra presencia", explicó.

Las primeras reacciones de algunos de los que firmaron el documento "confidencial y secreto" coinciden en que la asistencia a la reunión no fue voluntaria y la suscripción de ese acuerdo obedeció a la intimidación.

La reunión
Invitados o presionados, nadie faltó a la cita. En la casa que luego sería de Salomón Feris Chadid, alias Comandante 08, durante las negociaciones de paz de los voceros de las Auc con el Gobierno de Álvaro Uribe, llegaron los dirigentes políticos que fueron recibidos por hombres armados.

Hacia el medio día se hicieron presentes los jefes paramilitares convocantes Salvatore Mancuso, Adolfo Paz, Diego Vecino y Jorge 40.

Según Eleonora Pineda, luego apareció fugazmente Carlos Castaño, quien no habló y sólo presentó a dos de sus asesores, profesores franceses quienes fueron presentados como asesores del fundador de las Auc.

"Recuerdo un señor de apellido Sandoval Mario y otro de apellido Loub o algo así, quienes se identificaron como asesores de Carlos Castaño que estuvo en la reunión sólo para presentar a los franceses", dijo Eleonora Pineda, hoy ex congresista.

Coinciden los dirigentes políticos en que la reunión, liderada siempre por Mancuso, ocupó toda la tarde antes de firmar el documento. Así mismo, también coinciden en que no cometieron ningún delito, anticipándose a una eventual investigación penal.

¿Papel en blanco?
Terminada las intervenciones los presentes se habrían comprometido a firmar un documento en el que se exponían las principales conclusiones de la reunión.

Juan Manuel López Cabrales reconoció que firmó una hoja de asistencia, "le puedo jurar por la memoria de mi padre que nunca se me presentó un documento, me presentaron una hoja en blanco y me dijeron que esa era un acta de asistencia".

El representante José María Imbett aseguró que firmó un papel en blanco que le pasaron a su puesto y no conoció el contenido del documento.

Imbett, dijo que asistió a la reunión invitado por Luis Carlos Ordosgoistia, quien además de ser su colega en el Congreso, actuaba como enlace entre el Gobierno y las autodefensas. Esto fue bajo la administración de Andrés Pastrana Arango.

"Yo era miembro de la Comisión de Paz de la Cámara y Ordosgoitia me invitó a una reunión para hablar de paz con los paramilitares. Fui porque temí por mi vida y la de mi familia sino cumplía la cita", el ex representante.

Según Imbett, la reunión fue pública, al punto que en Córdoba todo el mundo sabía del encuentro. Incluso el gobernador electo de esa época, José María López, asistió.

El ex representante dijo que el encuentro duró un día y en horas de la tarde todos los asistentes regresaron a sus lugares de origen. "Creo que fue un error común de todos los que asistimos, porque pensamos que era autorizada por el Gobierno", aseguró en declaraciones al diario El Universal.

Otros políticos, incluido el ex director del Inco Luis Carlos Ordosgoitia aseguraron que, por el contrario, firmaron voluntariamente el acuerdo con las autodefensas. "Firmé un documento sin amenazas, con toda tranquilidad", dijo el ex funcionario del gobierno en una entrevista a un medio de comunicación de la capital.