Otro aficionado a los deportes extremos
El doctor Rafael Pardo anunció que aspira a la Presidencia de República en el 2010, y que mantendrá su aspiración aun en el caso de que el Congreso apruebe una segunda reelección de Uribe: es lo que se llama ser aficionado a los deportes extremos. A un mismo tiempo resolvieron prepararse para la presidencia: Vargas Lleras en el exterior estudiará para gobernar, Mockus y Fajardo recorren el país estudiando sus problemas, Santos practica desde el Ministerio de la Defensa, Arias desde el de Agricultura, y Pardo se lanza desde El Espectador. Es evidente la certeza que tienen de que el Presidente en algún momento va a decir explícitamente que no aspira a una segunda reelección. Vamos a partir de esa premisa.
Excelente candidato el doctor Pardo. Por ser liberal de tiempo completo, facilita que los subgrupos de ese partido se integren en una unidad fuerte y seria, fuerza a los conservadores a lanzar un candidato de categoría, y puede cambiar la postura meramente ultrajante del Polo.
Rafael Pardo es economista de la Universidad de los Andes, estudió planeación urbana y regional en el Instituto de Estudios Sociales de La Haya, -Holanda-, relaciones internacionales en la universidad de Harvard y fue profesor de la universidad de Los Andes durante 9 años. Como senador, lideró con éxito debates desde la Ley de Justicia y Paz, 94, hasta uno para darle un vuelco al fútbol en Colombia, pasando por proyectos de ley de seguridad ciudadana y rural; fue ponente del referendo del estatuto antiterrorista, un proyecto en busca del cubrimiento universal al Sisbén. Creó el bloque de búsqueda, lideró la desarticulación del cartel de Medellín, lideró procesos de paz con el M 19, EPL, PRT y Quintín Lame. Y varios etcéteras de importancia.
Tengo la osadía de hacerle una sugerencia. Una campaña tiene por único fin conseguir adeptos, por motivo ninguno hacerse a adversarios, cuando no a enemigos. Por eso se debe evitar atacar, casi que ni criticar, al presidente Uribe, aun cuando la crítica que haga tenga fundamento válido y esté bien sustentada. Eso es como atacar o criticar a Millonarios o al Nacional: de una se hace a la animadversión de los hinchas de esos equipos y, está demostrado que los hinchas agrios son cosa seria. Estamos hablando del 80 por ciento de uribistas; no le conviene a ninguna campaña alborotar semejante avispero. La enorme hinchada del Presidente está conformada por un bloque inamovible de gentes de zonas que los gobernantes no visitan, colombianos de estratos populares a los cuales el mandatario les ha dado la mano, a uno por uno, los ha llamado por su nombre y, cuantas veces podía, atendió sus pedidos: durante 6 años. La frase que trae adeptos no es 'esto que Uribe hizo mal' sino 'esta es una necesidad urgente que vamos a atender de inmediato', o 'un aspecto que es preciso actualizar es?'; la gente no traduce un ataque a Uribe, sino que hay 'algo' que se puede mejorar.
Este esfuercito verbal es nada comparado con las situaciones a las cuales se someten los políticos para conseguir adeptos: bailan sin saber y sin ganas, cargan niños que no quieren que los carguen, comen cuanta cosa les ofrecen, sin hambre y sin chistar. Todavía recuerdo a un candidato urbano, de los que se tropiezan cuando caminan por las calles de los pueblos, que se dejó televisar en una plaza de mercado y entabló conversación con una señora que vendía tomates: tomate en mano preguntaba tales majaderías sobre calidad y precio, que la señora no atinaba a contestarle. Así que, en lo que pueda molestar a los hinchas de Uribe, 'con maña dijo la araña?'
Le deseo muchísima suerte en su campaña.