Palestina reta a la diplomacia
La geopolítica tiene este viernes, en las Naciones Unidas, una cita trascendental con la historia reciente del conflicto entre Israel y Palestina. Después de unos años en los que las negociaciones entre ambos pueblos parecen hundidas en un fango de discursos ofensivos en los que nada se ha logrado, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas decidió tomar la vía más directa y menos popular entre los países poderosos: ir al Consejo de Seguridad de la ONU y pedir su reconocimiento y adhesión al organismo como Estado de pleno derecho. Posteriormente lo hará en la Asamblea.
La petición ha sido tachada como un comportamiento unilateral palestino pero Abbas, cuidadoso en su discurso, ha replicado que cuenta con el apoyo de más de un centenar de países y que su idea puede ser tachada de todo menos de individual.
El viernes la Asamblea va a vivir un choque de fuerzas como no se veía hace tiempos. Aunque mandatarios del Cuarteto para el Oriente Medio (Estados Unidos, Unión Europea, Rusia y ONU) intentan detener la idea palestina, parece que no hay reversa.
Estados Unidos ha anunciado que utilizará su poder de veto para detener la iniciativa en el Consejo pero la acción puede costarle más problemas al gobierno de Washington que a cualquier otro. El presidente estadounidense Barack Obama ha declarado desde su llegada a la Casa Blanca, en privado y en público, que Palestina necesita ser reconocida como Estado. Sin embargo, los avances que ha logrado en esta materia son pocos y ahora cree que la ONU no es el mejor escenario para lograrlo. Considera que el reconocimiento debe ser una de las consecuencias de un diálogo entre las partes.
La iniciativa de Abbas cuenta con un importante apoyo popular en Cisjordania, desde donde fue lanzada la idea y donde gobierna la ANP. Sin embargo, en la Franja de Gaza, el gobernante Hamas ha rechazado el camino. Asegura que así se logre el reconocimiento no son muchos los avances reales que se pueden obtener en el terreno y continuarán, según ellos, las injusticias cometidas por Israel y la mala situación de los refugiados.
Hamas, además, cree que la petición de Abbas puede poner en riesgo el estatus de observador que por ahora ostenta la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en la ONU y que sirve como representante palestino.
Pero ya no hay marcha atrás. Al menos eso parece dar a entender Abbas. Muchos aseguran que ante la impotencia de años de búsquedas infructuosas de soluciones habladas, lo que quiere hacer la ANP es enfrentarse directamente a Israel y Estados Unidos en el escenario más público y observado posible.
Con la petición de reconocimiento del Estado Palestino son muchos los que pueden perder. Estados Unidos, que insiste en que este paso es clave para resolver el conflicto, demostrará una inconsistencia al vetar la idea en el Consejo de Seguridad. De otro lado, en momentos en los que su capacidad como mediador internacional está más deteriorada que nunca, bajará de nuevo otro escalón en credibilidad.
Israel, por su parte, se siente confiado con el veto, pero la petición, así sea negada, lo obliga al menos a buscar otras alternativas. Cada minuto que pasa Israel se hunde solo en su pensamiento defensivo y se aísla más de la comunidad internacional.
En todo este ajedrez, América Latina parece inclinar su balanza al apoyo de la propuesta palestina. Ya desde un tiempo países como Brasil, Chile, Bolivia, Argentina, Uruguay y Paraguay han reconocido a Palestina como Estado. Colombia, por su parte, apoya la idea de que el reconocimiento sea logrado gracias a las negociaciones entre las partes.
Y es que en el choque entre Israel y Palestina cada país del mundo toma un lugar. Muchas veces por convicciones y otras por presiones. Lo que nos demuestra el temerario intento palestino es que en el mundo por el que atravesamos cada vez las presiones importan menos y la influencia de muchas potencias se desvanecen.