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U na nueva receta se ha venido sazonando en los últimos años en el diseño de cocinas. El resultado: un espacio que pasó de lo oculto a lo social.
Hoy su protagonismo en el hogar es indiscutible: abierta, de áreas generosas, integrada al resto de la zona común y con una propuesta estética que se mimetiza con el resto de los ambientes.
La fórmula de este cambio no es un secreto: una pizca de ideas extranjeras, mucho de cambios socioculturales locales y una fuerte tendencia gourmet, reflejada en el interés de las personas en hacer de la culinaria una actividad para compartir en familia y con los amigos.
Víctor Manuel Rozo, diseñador de cocinas de Corona , explica que en Colombia, desde la década del ochenta, la cocina deja de ser un espacio destinado solo a la preparación de alimentos y empieza a gestarse, de una forma muy tímida, una apertura hacia los espacios exteriores. Sin embargo, esta tendencia novedosa para la época no tuvo mucha acogida.
Fue a finales de los noventa y principios del nuevo siglo cuando la propuesta de sacar la cocina de ese cuarto apartado al que se le tenía relegada pasó de fuego lento a una mayor temperatura, gracias a un cambio en los hábitos alimenticios y la tendencia de cocina gourmet.
"Esto dio como resultado una cocina abierta, que rompe las barreras y se integran al resto de la zona social", comenta Víctor Manuel Rozo.
Para presentarse en sociedad y no desentonar con el estilo y el mobiliario de la sala y el comedor, la cocina ha tenido también un cambio de look.
Margaret Yepes, diseñadora de cocinas de Granitos y Mármoles , explica que lo que ahora se busca desde el diseño es que la cocina sea un espacio organizado, con limpieza visual y que guarde uniformidad y armonía con los otros ambientes de la zona social.
Un primer cambio es la inclusión de cocinas tipo islas o penínsulas. La isla es un espacio destinado para cocinar separado del mesón, donde generalmente se ubica la campana extractora. La península, por su parte, es una barra que aunque sale del mesón, no se despega de él.
Ambos tipos de cocina incluyen un espacio en el que se puede disfrutar de los alimentos o acompañar a quien los prepara. Todo un plan.
En cuanto a materiales y colores para el mobiliario, las propuestas son variadas y se ajustan a diferentes estilos decorativos y a la personalidad de quienes habitan el hogar.
Un estilo de cocina juvenil y arriesgada le apuesta a colores vivos y ácidos como mandarina y berenjena, no le teme a la combinación blanco y negro en acabado brillante y a la instalación de serigrafías para dar un toque gráfico.
Las propuestas más clásicas y tradicionales, que según los diseñadores consultados son las preferidas en el mercado local, se inclinan por la madera en tonos claros y oscuros, el aluminio, las piedras naturales y el vidrio, un elemento que goza de mucho protagonismo.
Una grifería renovada, de líneas sutiles y estilizadas y un manejo monocontrol o monoblock es otro aporte a esta receta.
Las campanas extractoras, infaltables en la cocina social, de un diseño brusco e industrial, ahora se confunden con lámparas decorativas y llamativas.
Igual ocurre con los electrodomésticos. De la mano de la tecnología y un alto diseño estos aparatos se han convertido en objetos dignos de mostrar.
Luces indirectas en las zonas de trabajo, en entrepaños y la instalación de lámparas con sensores de apertura en las puertas hacen parte de la propuesta de iluminación de la nueva cocina.
Para guardar y ordenar los utensilios y accesorios propios de este ambiente, la propuesta son cajones especiales para ollas, otros para cubiertos y vajilla, para los condimentos, además de otros sistemas que aprovechan las esquinas y los espacios altos y bajos.
"La idea es optimizar el espacio y tenerlo todo organizado y a la mano", señala Víctor Manuel Rozo.
También hay alternativas para los que prefieren una cocina integrada pero con la posibilidad de aislarla en algún momento.
Puertas corredizas en madera o en vidrio son las opciones que, según Margaret Yepes, se utilizan para este propósito.
Sin embargo, son tres las principales razones para preferir una cocina social, a la vista: un espacio para mostrar, disfrutar y compartir.