Paréntesis
La sabiduría enseña que aquel que no aprende con amor, aprende con dolor. El dilema es: dulce o látigo.
La sabiduría también enseña que lo que el necio hace al final, lo hace el sabio al principio.
Tú mismo eliges aprender por las buenas o por las malas, en la escuela del amor o en la del dolor.
Un enfisema pulmonar o una cirrosis son dos muestras de lo segundo para el fumador o el bebedor.
Hay adultos que siguen siendo niños y sólo cambian ciertos patrones a punta de nalgadas y otros castigos.
¿Por qué somos así? Porque nos cuesta aceptar los errores o las adicciones y el Ego se niega a pedir ayuda mientras dice:
Yo no tengo ningún problema, yo no necesito cambiar, yo manejo eso solito, nadie le ayuda a uno.
Si usted saca esas excusas para no cambiar, prepárese para madurar y aprender en la exigente escuela del dolor.