Paréntesis
Alentadoras palabras en mayo de 1940, un año desastroso ante el incontenible avance nazi: "No cederemos ni cejaremos. Continuaremos hasta el final. Lucharemos en los mares y en los océanos. Lucharemos con creciente confianza y poderío en los aires. Defenderemos nuestra isla cueste lo que cueste. Nos batiremos en las playas, nos batiremos en los aeródromos, nos batiremos en los campos y en las calles. Nos batiremos en las colinas. Jamás nos rendiremos".
Estas ardientes palabras del líder inglés, su entereza y su entrega mantuvieron vivo el ánimo de todos. Europa estaba ya sometida en junio y Gran Bretaña a duras penas resistía los ataque aéreos. Sacando fuerzas de donde fuera se pudo sobrevivir y en 1945 se obtuvo la victoria final. Churchill se sentía bien en las crisis y las veía como desafíos, no como problemas insolubles.