Parquear o estudiar, he ahí un dilema
El alto número de motos y carros se ha convertido en un problema que afecta los campus y la ciudad.
En un dolor de cabeza se ha convertido el tema de los parqueaderos en las universidades de Medellín. Largas filas, pocas celdas y muchos carros, así como recursos que deberían ser invertidos en educación y terminan en cemento hacen parte de un panorama difícil de desenmarañar.
Tres de las principales universidades de la ciudad -la UPB, el CES y Eafit- construyen o recién inauguraron instalaciones que amplían considerablemente la capacidad para albergar vehículos. Mal contados, estas universidades pondrán al servicio en menos de un año más de 1.600 nuevas celdas.
Con más desconsuelo que satisfacción, directivos de estas y otras instituciones de educación superior reconocen que el tema ocupa parte de su agenda académica.
"Esto está muy complicado", asegura Mauricio Londoño , director de Logística e Infraestructura de la Universidad de Antioquia, donde el asunto se complica por el alto número de motocicletas, problemática compartida con centros de educación como el Politécnico Jaime Isaza Cadavid y el Cesde.
"Hace diez años, las motos ocupaban una fracción de la universidad. Ahora, es impresionante. Todos los espacios que tenemos para motos se llenan y empiezan a ocupar los parqueaderos de automóviles", afirma Londoño.
"No van a caber"
En el Alma Máter no ha valido el pico y placa, una medida que también implementan las demás universidades. Como si fuera poco, esta restricción termina ocupando el espacio público de zonas aledañas, como ocurre en la Universidad de Medellín.
Más allá de las incomodidades que la falta de infraestructura pueda ocasionar en los conductores, quienes tienen que padecer filas paquidérmicas, el tema de fondo es si las universidades deberían estar preocupadas por un tema tan lejano del proceso educativo como el vehículo particular.
El ejemplo de la Universidad de Antioquia es diciente. A pesar de que por su perímetro pasan el Metro, el Metroplus y la mayoría de rutas de bus que alimentan los barrios del norte y occidente de la ciudad, los vehículos copan espacios peatonales y hasta han inutilizado la zona que años atrás se tenía dispuesta para trotar.
"Va a llegar el momento en que no van a caber, y no podemos permitir que esto se convierta en un parqueadero con universidad", puntualiza el director de infraestructura.
Para Juan Luis Mejía, rector de Eafit, la universidad se ve en la necesidad de construir espacios para los vehículos por un tema de competitividad.
"Obviamente el ideal sería que las universidades no tuviéramos que invertir en parqueaderos sino en aulas, laboratorios, talleres, en academia, pero como la ciudad no nos ofrece esa posibilidad, lo tenemos que asumir nosotros directamente", opina.
Y mientras universidades como Eafit evalúan e impulsan alternativas de transporte, los estudiantes siguen comprando carro y, por ende, demandando más parqueaderos.
Sí al transporte público
José María Maya , rector del CES, reconoce que el problema no es solo de las universidades, sino que se traslada a los barrios que las rodean.
¿Los caminos? Uno que no se puede perder de vista es el fortalecimiento del transporte público, algo a lo que ya le está apuntando esta institución cuya sede principal está ubicada en uno de los barrios con mayor congestión vial de Medellín: El Poblado.
"Hemos tratado de que el estudiante entienda que tener un carro no le va a facilitar mucho la movilidad -dice el rector del CES-, que de pronto podría ser más eficiente estimular el transporte público".
En esto coincide Juan Luis Mejía , quien además plantea la necesidad de promover el uso de la bicicleta, algo que necesariamente requiere del compromiso de toda la ciudad.
"Yo creo que Medellín va a tener que pensar muy rápidamente, sobre todo en las áreas paralelas al río, en ciclorrutas", agrega el rector de Eafit. Otra de las aparentes fórmulas parece ser la combinación de transportes masivos.
En este campo, se destaca el programa que desde el año pasado involucra a la Universidad Nacional, la UPB, el Área Metropolitana y el Metro, el cual ofrece a los estudiantes la oportunidad de movilizarse en bicicleta desde y hacia las estaciones Suramericana y Estadio.
Una experiencia ampliamente aplaudida y, además, amigable con el medio ambiente.